EL SALÓN DE BAILE

El espejo, un amigo: en el salón.

Ya hace muchos años de ésto, pero el nuevo destino, que os quiero comentar fue en el Salón de Baile. Qué gran experiencia. Como ya os decía en mi post anterior, mi casa es muy importante. Yo también lo soy, sobre todo por lo que sé de todos. Puedo escribir varios libros y todos creo, que bastante amenos. Cuando alguien se mira en mí y yo le correspondo, soy capaz de fijar e interiorizar el reflejo de su persona, dejando su espíritu atrapado en mi interior para el resto de la eternidad.

Muchas veces, adivino lo que quieren ver, y si mi señora se mira y está algo triste, yo le devuelvo la silueta dulcificada, para ayudar si puedo, a que se le vaya la pena o lo qué tenga. A mi señor, le devuelvo una visión jovial, si es lo que espera, o elegante. Según como se miren, yo adivino lo que quieren ver reflejado y trato de ayudarles, porque les quiero y creo que mi deber es colaborar.

Bueno, pero vamos a hablar de mi nuevo destino. En la planta baja de mi casa están las cocinas, las cocheras, las salas de máquinas de lavar, planchar, despensas…etc Ahí, nunca estuve, ¡nooo!…pero lo sé por los comentarios del servicio.

En la planta principal, los salones, la biblioteca y las alcobas de los miembros de la familia, y en el segundo piso las habitaciones de los criados.

El salón de baile, está en la planta principal, cómo no podría ser de otra manera. Es el epicentro de un conjuto de salas, como el hall circular de dónde arranca la escalera, una galería a la izquierda, que lleva al jardín posterior y otra a la derecha que reúne el salón de baile con la sala de billard y la bilioteca. Yo presido el salón, es rectangular, con mullidas alfombras, hay más espejos, consolas, sillones, un reloj dieciochesco y otros de pie de mesa, pero yo ocupo el lugar más  importante.

El cielo raso tiene en el centro un medallón con figuras mitológicas, y las paredes están tapizadas en terciopelo rojo, con adornos florales en los dinteles de todas las puertas. De trecho en trecho, hay tibores con flores que alternan el colorido, para dar variedad a la decoración.

Enfrente de mí está la chimenea de mármol y bronce cincelada, y se remarca con un tapíz  flamenco. Ésto está así siempre, pero los días que se celebran los bailes, se encienden las maravillosas arañas de cristal de murano y todo luce con mayor esplendor.

A estos bailes, asiste lo más granado de la juventud aristocrática. Mis señores tienen dos hijas y un hijo, y en estas fiestas se relacionan y por qué no decirlo, buscan la pareja que más les gusta y de ahí, se puede ir a más….En el fondo, yo creo que es lo qué se persigue con estas reuniones, además del acontecimiento social.

Os voy a relatar un baile, de los muchos que se celebraron mientras yo estuve allí. Para mí fue algo especial y muy emotivo; desde luego, yo lo enriquecí con mi presencia. Recuerdo que todo transcurrió con naturalidad.

Durante todo el día hubo un movimiento frenético de preparación. A la hora indicada, empezaron a llegar los invitados. Todos era presentados por el mayordomo: “Sres. de…” y los dueños de la casa se adelantaban a su encuentro para saludarles y desearles una feliz velada.

Las señoras, en estos casos, lucen sus mejores alhajas y se suelen poner sus más elegantes vestidos y los señores visten de smokin negro, con su camisa blanca y pajarita. Todos llevan en su camisa preciosos gemelos. El ambiente es de lujo y rigurosa etiqueta.

Los camareros, perfectamente uniformados, cumplen con su trabajo, pasando bandejas con canapés variados y bebidas por alrededor de todos los invitados. El ambiente es de alegría contenida, debido a su exquisita educación y modales.

En su momento justo, comienza el vals, los primeros que abren el baile son mis señores y a partir de ahí van entrando parejas, desde todos los corrillos y se llena el centro del salón de “danzarines”. Desde mi posición lo veo todo reflejado, y es una delicia el cuadro que interiorizo y queda para mi memoria. Mientras danzan, si miran, se puede ver en mí todo el conjunto del salón.

Los señores hablan de política y negocios y después de un tiempo prudente se van retirando a la bilioteca. Las señoras hablan entre ellas, de ellas…, y lo pasan fenomenal.

La parte posterior del jardín, está llena de ambientes acogedores y discretos: pérgolas con mesas y bancos, bancos entre glicíneas y enredaderas, estanques, paseos recoletos entre árboles. Todo dispuesto para poder enamorarse, si llega el caso o perderse. Las parejas jóvenes, entran y salen y cuando vuelven, se nota, que a más de una le han robado un beso. Yo lo observo por su manera de bailar y de mirarse. Sus ojos son más luminosos y cómplices. Muchas se pierden en los brazos de sus parejas.

Fue emotivo para mí, porque en este baile, se anunció la boda del hijo mayor de mis señores, que más adelante fue mi señor. ¡Qué señor!. Yo presencié desde el inicio la relación. Primero un cortejo nervioso por parte de los dos, después varias visitas al jardín y por último el anuncio de su compromiso. Me gustó tanto…, porque la chica era muy alegre y mi señorito para mí era especial. Siempre tenía un gesto agradable conmigo cuando se miraba. Se cogía de la mano de su novia y le decía mirándose en mí “qué guapa estás”. Ella reía y se fundían en un abrazo. Me emocionaba, si llego a tener lágrimas habría llorado de ternura. Eran auténticos… Yo les devolvía la mejor imagen de felicidad que podía, y todavía los rememoro como eran en aquella época, porque ya no están. Sí, casi puedo decir que en toda mi larga vida, fué mi mejor señor.

Se casaron aquí en este salón. También estaba yo. Lo dispusieron todo con mesas que llegaban hasta el jardín. Todo fue feliz y hermosamente planificado. Con el tiempo llegaron a la casa los niños, y para todos fue una gran alegría.

Esta ubicación, me resultó la más elegante, duró bastante tiempo, pero como yo puedo pensar, pero no puedo disponer, otro día os contaré, quién me colocó dónde estoy ahora y el porqué.

 

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2 respuestas a EL SALÓN DE BAILE

  1. alpuymuz dijo:

    A reconocer… ¡Qué pena!…
    ¿No demanda más, más sustancias y cosas?
    Bueno… ¡La autora, decide! Es lo natural
    Besos deciechescos.

  2. gato dijo:

    Sí, quedó un poco corto. Tenía materia para extenderme más, pero…me da miedo cansar con el relato largo.
    Prometía más, lo sé. Hay que irse corrigiendo. Gracias por tu consejo. Estoy de acuerdo

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