Sin rumbo.

Llovía, llovía desde hacía varios días y eso que en otras ocasiones le habría parecido un contratiempo, hoy le hacía sentirse relajada. No llevaba paraguas, se puso la capucha de su gabardina y dejaba que las gotas le cayeran en la cara confundiéndose de ese modo con sus lágrimas. Podía dar rienda suelta a sus sentimientos, se cruzó con varias personas, ni la miraban, estaban como era lógico agenas a su dolor, nadie notaba nada.

El aturdimiento que se había apoderado de su mente el día anterior, parecía que empezaba a esclarecerse y a tomar conciencia. Miles de pensamientos, que se habían agolpado en su cabeza, salían disparados como si se hubiera abierto la puerta de una gran jaula, y todos los pajarillos aprisionados salieran veloces, pero sin destino.

Todo había comenzado por la mañana, tenía que ir a recoger el resultado de unas pruebas médicas casi rutinarias. Cuando entró en la consulta, el médico que era conocido por los años que llevaba tratándola, la miró, no de forma especial, pero sí distinta. Ella algo intuyó, se da cuenta ahora, y oyó de sus labios lo que quizá en un momento dado, todos tememos, pero que no queremos hacernos a la idea: ” El estudio realizado daba positivo”.

Se cree posible en otros, pero nunca piensas que en ti se pueda hacer real. Se vive con esa espada, pero pasas, no piensas ¿para qué?

A partir de ese momento, ya no supo nada más de lo que le decía. El hablaba, hablaba, le sonreía, se ponía serio, parecía un busto parlante sin sonido… era igual, solo entendió que debía de ir con un papel al hospital para solicitar el principio del tratamiento.

Salió de allí tambaleándose. Llegó a su casa, su refugio, pero esta vez sintió que no tenía cobijo bajo su techo. Intento leer, pensar, hablar. Nada, sin resultado. Quería huir de ella misma, pero no podía ni debía, y además ¿a dónde? El mundo le había cerrado las puertas.

– ¿Cómo ha sido el resultado de las pruebas? Le preguntó él.

– Bien, todo casi dentro de los parámetros normales.

No quiso dar pena en ese momento, ni preocupación. Tampoco resistiría palabras alentadoras, no estaba en su ánimo originar ningún tipo de sufrimiento, porque iba a ser desgarrador para él. No estaba preparada para asumirlo todavía. No quería compadecerse. Ya llegaría.

Llegó la noche oscura, como todos los días y su cabeza bullía de razones y sinrazones, de planes, de despedidas, de lucha, de abatimiento. Hizo un balance de toda su vida hasta allí… a partir de ahora el futuro era incierto. Tenía tantas cosas todavía sin hacer…

Por eso, madrugó y en cuánto se hizo de día, salió despacito, sin ser oída, quería mojarse, para sentir algo distinto, quería emborracharse de sensaciones naturales, paladear de forma especial eso que por cotidiano no damos importancia, parar el tiempo, sí, sobre todo parar ese tiempo precioso, que tan deprisa pasa, sentirse a solas con su vida… solo quería andar, no quería llegar a ninguna parte, vagar, vagar sin rumbo, como sin rumbo desde el día anterior había quedado su vida.

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5 respuestas a Sin rumbo.

  1. alpuymuz dijo:

    Jó, mujer… Veo que te adentras por el ensayo dramático, que lleva al espasmo, a la desolación, al suceso tremendo -asunto de un tajo seco- de vagar sin rumbo y como horizonte que deshace la niebla.
    Bueno, pues ya está: el principio potente en sus efectos realistas descriptivos y de análisis del personaje; el final lánguido en su fuerza cuando se diluye en esa especie de niebla helada de la que digo. En suma: me ha gustado, me ha gustado.
    Te tengas un gran día, Julia. Besos.

    • junupros dijo:

      C´est la vie!
      Eso pasa y muchas veces se vaga sin rumbo por distintos motivos. Bueno eso creo, al menos en este caso fue lo que le pasó a la protagonista. Es encontrarse con la dura realidad y afrontarla, no sin esfuerzo, pero aprendiendo a vivir con lo mucho o poco que se tiene. Puf! qué seria me he puesto, pero lo veo así.
      Feliz domingo. Julia

      • alpuymuz dijo:

        Esa, Julia esencial, es la dureza de la vida y por lo mismo su seriedad: no deja de ser el contraste que mide la cualidad cuando se precisa de veras.
        Y ya, festivamente, renuevo que me gustó el trabajo.
        Buena jornada, cara amiga. Besos a reparto.

  2. nosht dijo:

    Tú dirás lo que quieras pero siempre me haces llorar.
    Y por lo que más quieras, confirmame que es un relato y no una historia cercana
    Espero respuesta. Me llenas de congoja.

    • junupros dijo:

      Pequechiña, nos chores que é un relato, eu estou ben, pero coñezo a unha amiga que lle pasou algo parecido, tamén superou a proba. Tranquiliña. Onte estiven polos teus amores da Costa da Morte. Lembreime de ti moito, non sabes o que eu daría porque se cumpriran os teus sonos. Téñote moito cariño eres una rapaciña moi boa. Mereces ser feliz. Agora teño que marchar, Un bico moi forte. Julia

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