Perro

Llegó a la casa de una amiga mía por casualidad, lo habían abandonado y merodeaba por la puerta, mirando con esos ojos tristes que solo te pueden mirar los perros.  Es una mirada que habla, que comunica bondad, tristeza, desvalimiento y si correspondes con una buena palabra, agradecimiento. Traía el rabo humillado entre las patas de atrás y temblaba. Tenía miedo. En un principio le dieron algo de comer y agua; el perro se tumbó en la entrada de la puerta principal, y no se movía de allí.

Según estudios realizados, dicen que tienen un sexto sentido, que se comunican con el pensamiento de los humanos, que aciertan. Él adivinó, que en aquella casa había posibilidades.

Mi amiga, vive en una casa de campo y ya tenía a Canela, una perra de caza de raza setter, por lo que tenía el cupo más que cubierto, pero aquel perro, negro, sin raza conocida, triste y sólo …le llegó al corazón hasta el punto de abrirle de par en par la puerta de la casa.

Se integró a la perfección, salía de paseo con sus amos, jugaba con Canela, que ya era perra mayor, cuidaba la finca. Le pusieron de nombre Mouro y desde el principio atendía, supo que era él.

Después de cierto tiempo de estabilidad, una mañana Canela se encontró mal. No andaba, sólo miraba y emitía ciertos sonidos lastimosos. Llamaron al veterinario, pero no hubo nada que hacer…Caneliña se marchó.

Entristecidos, decidieron que en el fondo de la finca, debajo de un sauce llorón, podían cavar un profundo hoyo, meter a Canela en una bolsa, echarle cal viva, cerrar con tierra y piedras el agujero y colocar ramas secas de un árbol caído por encima. Así sabrían dónde estaba y podrían paliar mejor, el dolor de los primeros días.

Mouro, estuvo presente durante todas las maniobras, bueno más bien estaba ausente, miraba desde lejos, detrás del tronco de un árbol, pero no perdía ni uno de los movimientos de sus amos.

Llegó la hora de comer y el perro no estaba. Le llamaron y no respondía corriendo como otras veces hasta sus amos; cuando le buscaron vieron con tristeza, que estaba tumbado encima de las ramas secas dónde reposaba Canela, con la cabeza apoyada en sus patas delanteras y la vista perdida… acompañando a su compañera, aquella que le había acogido con alegría y con la que había compartido juegos, comida, casa y cama.

Fueron infructruosos todos los intentos para hacerle comer. Les miraba con los ojos humedecidos y si le acercaban la comida al hocico, torcía la cabeza para otro lado. No hubo forma de que en tres días comiera ni bebiera. Permaneció fiel al  lado de su amiga, hasta que también se marchó.

Ahora yacen los dos juntos bajo las frondosas ramas de aquel sauce llorón.

(Dedicado a mi perra Sacha: gracias por darme toda tu alegría cada vez que te hablaba o te acariciaba. Nunca me negaste tu amistad, nunca un mal gesto. Siempre confiaste en mí y yo: ¿te fallé? Creo que sí. Te lo explicaré cuando nos volvamos a encontrar mi querida amiga. Te extraño).

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5 respuestas a Perro

  1. nosht dijo:

    No puedo leer tus textos sin echarme a llorar de forma incontrolada. Me voy a abrazar a mis chicas.

    • junupros dijo:

      Perdona el retraso en contestarte, pero estos días ando pelín pillada de tiempo.
      Tus niñas, son jóvenes, la mía era ya velliña, pero me acuerdo de ella todos los días. Ésto, solo lo pueden entender las personas que conviven con estos animales.
      Prometido: el próximo día te haré reir. Un bico. Julia

  2. alpuymuz dijo:

    Bueno, bueno, bueno… Julia, bueno…; mira que es como para reportarse un poco, una miaja, un anaco, un chisquiño siquiera… siquiera.
    Con la historianarrada llevas a uno a la tristeza abierta, con la nota añadida colocas en trance a cualquiera con que poco sensible sea, y no te digo nada sobre quien ame a esos animales tan ejemplares y únicos; pero, ay amiga, ya al tomar con los ojos tu dedicatoria a tu tan admirada Sachita, y a mí por caso y por haberla tratado tanto, me pones nudos de ramales en la garganta y el alma espinas punzantes…
    No sé, Julia… pero hubiera preferido, creo, no leer este escrito tuyo. Y no te digo más.
    Siento demasiado tu penas en este punto, como las mías ahora en asalto.
    Pero no dejaré de mandarte, con mi consuelo, un muy fuerte abrazo. Al

    • junupros dijo:

      Muchas gracias por tan sentido comentario. Ya sé que me comprendes y que te afecta. Yo según lo escribía no pude evitar tampoco el nudiño ese del que hablas, pero se merece tanto un recuerdo de vez en cuando…
      Fueron muchos años de una relación muy especial y seria ingrato no recordarla. También sé qque tu estás en eso, aunque callas. Un abrazo.

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