Diciembre de 2012

No podía dejarlo ni un día más. Se estaban aproximando las fiestas y aún no había comprado nada para adornar la casa. Terminó de leer un trabajo que estaba “puliendo”, se arregló con esmero, siempre lo hacía por aquello de… nunca se sabe… y se fue a uno de los grandes almacenes de la ciudad.

Estuvo dando vueltas de aquí para allá, llevaba un pequeño botín de cosillas agradables. Se disfruta comprando pequeños detalles destinados para alguién, eso hace pensar en las personas, quererlas más en ese momento. Es una forma de mimar en la distancia.

De pronto, al pasar por un expositor, le llamó la atención unas figuras de Reyes Magos con un atuendo especial, estiró el brazo para ver el precio que estaba medio oculto, su mano tropezó con otra mano y sintió algo especial, no novedoso, pero tierno y conocido. Instintivamente volvió la cabeza para pedir perdón por la torpeza.

No pudieron menos que echarse a reir por la casualidad. Estaba un poco cambiado, pero tampoco mucho. Habían vivido diez años juntos ¿felices? bueno… habían vivido. Hubo un cruce esporádico de una tercera persona… pasó, pero poco a poco se extinguió la complicidad, aunque ella creía que no totalmente el verdadero amor que los había unido. Decidieron tomar rumbos distintos, sin rencor pero sin ninguna relación. Muchas veces ella se había preguntado ¿en qué fallé? o ¿por qué a mí? No hallaba respuesta y sí sentía dolor.

Llevaban cinco años sin verse y por supuesto ya, sin necesitarse. Hoy su presencia sorpresivamente, le resultaba agradable.

Se contaron un poco sus nuevas vidas delante de un café. Se detuvo el tiempo y no sentían prisa por separarse, decidieron ir a cenar a “aquel restaurante que tanto les gustaba”.

Más tarde tomaron una copa y ella, cuando él la acompañó a aquella casa que tanto sabía de sus vidas, notó que le costaba decir adiós, casi asomó a sus labios unas palabras tan simples como:¿quieres subir? pero habló el orgullo y se esfumó el pensamiento. Él lo notó, también lo deseaba.

No sabía como irse, tampoco se atrevió a autoinvitarse, cogidos de la mano, se miraban con nostalgia. Los dos notaron que se necesitaban, el tiempo pasado de “turbulencias” se olvidó totalmente en un instante. Se sentían bien, notaban una felicidad plácida de deseo, de complicidad, pero se separaron.

Ella no durmió bien esa noche. Cerraba los ojos y montones de flash de colores torpedeaban su cabeza. Momentos felices, momentos amargos, de compañía, de soledad, de amor de desamor, todo un batiburrillo de sensaciones.

Se sentó en la cama, miró la hora y pensó: “alguién tiene que ceder y voy a ser yo, porque sé lo que quiero. Mañana cuando me levante le llamaré y le diré que vuelva. Quiero estar nuevamente con él. Necesitamos una nueva oportunidad.

 Con esta decisión le entró la calma y se durmió placidamente.

Oyó sonar en sueños, el timbre de la puerta. Se levantó despacio ¿quién será a estas horas? Abrió y encontró un centro de flores y dos maletas con una nota. Sólo decía: ¿Puedo…?

De momento se ha abierto una bella puerta a la esperanza.

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5 respuestas a Diciembre de 2012

  1. brujjita dijo:

    Non sei ben de que falas, pero ao meu se me pon un nó na garganta.
    Espero que teñas goza dunha noite magnífica.

  2. junupros dijo:

    ¿Gustouche? pois xa está, ¿do que fale, qué máis ten? Foi unha historia agarimosa que acabou ben, de momento. É coma a mesma vida que temos que percorrer e termar dela porque non hai outra, aínda que por veces abonda.
    A noitiña, xa pasou ben, xa estamos preparados para outra. Dalle un bico as nenas e para tí neniña, todo o mellor que desexes. Julia

  3. alpuymuz dijo:

    Mira que eres alegre -eso creo- y hay que ver los laberintos y grutas que levantas para el paso de las palabras hechas historias… Parece que te complaces ocasionalmente en abrir, desde un dificultoso atrás, un discurso abierto a un horizonte mejor y más confortable. No me parece mal, sino, por contra. lo entiendo legítimo y con un punto especial buena esperanza. Suena bien, y es que llegaba la Nochebuena… Si no tocó la lotería, otra mejor cosa podría suceder…
    Me ha gustado, Julia. Todo ánimo y muy felices te vengan los días por llegar.
    Todo mi señalado afecto. Besos…

    • junupros dijo:

      Soy alegre, pero eso no tiene que ver con mis historias que todas son “verídicas” y además totalmente razonables. ¿Hay cosa más tierna que un encuentro fortuito con final feliz por ser deseado?, aunque me lo estoy planteando, porque una verdadera historia de amor que enternece, es la que acaba mal. Seguro. Probaré a ver que dices. Un beso

      • alpuymuz dijo:

        Yo sigo a los fecundos en sus trabajos; y que no se aparten de su vía o impulsos al devertirte escribiendo, es cuanto entiendo, sin humildad aparente, que podría decirles.
        Tú eres fecunda y personal, ya tienes bastante. Y yo encantado. Entonces, a tu decir; y yo a tu leer.
        Besiños, Julia excelente. 🙂

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