Cómo olvidar.

Estaba sentada en el café Continental, acababa de pedir un Capuchino y de verdad que estaba buenísimo. Me encontraba tranquila, relajada, sin ganas de tener ningún sobresalto. Últimamente llevo una vida plácida, sin complicaciones, pienso ¿estaré llegando a la perfección! eso debe e ser.

Observaba el ambiente y le ví pasar, me sonrió, me levanté de inmediato y le quise hablar, él, con un gesto y una mirada entendí que me dijo ¡que no, que no era el momento! y siguió andando. Ni siquiera se quiso parar. Sabía que eso significaba un “hasta nunca”.

Volví a mi mesa, a terminar aquel café que estaba ya menos bueno, había pasado a saber un poco amargo. No estaba decepcionada, ni dolida, quizá sí sorprendida, dejé de ver pasar a las personas que circulaban animadas en ese momento, la calle estaba bulliciosa y me entregué a pensar con la mirada perdida, flotando en mi nube particular..

Le había conocido en la playa, habíamos conectado enseguida agradablemente, casi sin palabras, y nos habíamos entregado a una hermosa aventura sin obligaciones ni reproches. Sólo vivir… vivir aquellos paseos al caer la tarde cogidos por la cintura y perdiéndonos hasta casí entrada la noche ¿cómo olvidar su olor? ¿cómo olvidar  pequeñas promesas de futuro, que ninguno de los dos terminábamos de creernos, acurrucados en aquel viejo café del final del malecón? era un viejo café de madera, oscuro, lleno de marineros que nos miraban envidiosos de nuestro amor. ¿Cómo olvidar su cara, su sonrisa, sus labios carnosos, su pelo y sobretodo sus manos…? Las noches a la luz de la luna, los bellos amaneceres ¿cómo olvidarlos?… Fue una situación mágica excepcional, y ahora entiendo sin rencor, que irrepetible. Momentos maravillosos que con suerte se nos presentan, los atrapas, los vives y se desvanecen. La vida.

Fue mío un verano y ahora por su gesto sé ¡qué nunca más! pero nadie podrá quitarme mis recuerdos, degustando un sabroso café al caer la tarde y dejándome mecer suavemente… ¡soñar!.

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5 respuestas a Cómo olvidar.

  1. brujjita dijo:

    No sé si me gusta 🙂 Por lo menos en estos momentos de mi vida, hay recuerdos que me ponen de muy mala leche 😛

  2. alpuymuz dijo:

    Me gusta… esa sencilla naturalidad con lo real o virual, o lo que aparente.
    Acaso traduzca el placer del café: la agridulce cata del tomé y el denso sabor del se marchó. Y el humo del café se desmadejaba… luego, posos en la taza para leer… Rueda la bola… Mejor suerte para todos… 🙂
    Felicidades. Mi abrazo, Julia.

  3. Carmen Enid dijo:

    Comparto tu vision, realmente no retendremos nada, solo viviremos para alimentar buenos recuerdos de los cuales después nos reiremos. Menuda suerte la que tienes, vamos a ver si este año empiezo a coleccionar unos pares de esos recuerdos. 🙂 Buena lectura para este domingo.

    • junupros dijo:

      Recordar con naturalidad creo, que es volver a vivir, es degustar de nuevo ilusiones y sueños. Me alegro que compartas conmigo esta visión y desde luego, espero que este año por lo menos tengas un montón de bonitos recuerdos. Es mi deseo. Un abrazo.

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