Sabía leer

No es un relato triste, al revés es tierno y alegre, porque nadie muere mientras está en el recuerdo de las personas que le quieren y éste es el caso de mi perra. Siempre seguirá estando con nosotros.

Era verano, estabamos toda la familia pasando las vacaciones en el refugio del campo. En en esa zona, como en muchas otras de esta región, es muy corriente que todos los meses en los pueblos grandes, se celebren lo que por aquí se llaman ferias, no fiestas, ferias. Son como grandes mercados que venden de todo. En todas las calles principales del pueblo hay “telderetes” de cosas, cosas curiosas, que parecen más baratas y en realidad no sé si lo son. Venden desde ropa, zapatos, flores, útiles de labranza, cestería, comestibles…de todo. Acude mucha gente a comprar, a tomar pulpo, a verse con amigos de pueblos cercanos que ya quedan de una feria para otra, a mirar o simplemente a pasear.

Yo tengo que reconocer que soy de las de ir a mirar, pero siempre acabo comprando algo. En una de estas giras feriales, sin querer, sin pensar, como atraída por algo, me acerqué a un señor que tenía tres perritos en una caja. Eran casi iguales, con el pelo como la seda, rubios, preciosos. Los vendía. No tenían más de quince días… no pude resistirme y casi sin darme cuenta cogí uno, nos olimos, nos miramos, y nos gustamos… Ya no nos separamos en toda su vida.

Ya, ya lo sé, que todos los que tenemos perro, decimos que el nuestro es el más listo, el más guapo, el más obediente…etc. Bueno pues en este caso todo eso era verdad, sin lugar a dudas, y no es pasión de dueña.

Íbamos de paseo y ella tenía que ir suelta, de lo contrario se sentía humillada. Se creía humana, ésto dicho por el veterinario. Miraba a los demás perros con indiferencia, no quiso nunca tener “amores” con ninguno, les hacía el arco cuando pasaba por su lado y despues miraba desde lejos, debía de ser para observar el efecto causado. Era coqueta, que lo sé yo.

 ¿Por qué no podía ir a mi paso, suelta, si respetaba perfectamente las señales? como le cumplía su gusto, ella me lo agradecía contenta con saltos y risas.

Llegábamos a un semáforo, se sentaba mirándome, esperando mi orden, y cuando se abría yo le decía: ¡cruza! y corría hasta alcanzar la acera de enfrente, me esperaba y seguía a mi paso. Siempre manteniendo la conversación pertinente.

Veía la tv. a mi lado, sentada en el sofá como uno más. Si alguien de la pantalla no le gustaba ladraba, si era de su agrado, estaba atenta hasta el final y de verdad, no exagero.

Aunque uno de los momentos más entrañables era cuando le dabas un libro. Yo le decía: “Sachita ahora tranquila, toca leer”. Y leía… estoy segura.

¡ Quien no la podría querer…!

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9 respuestas a Sabía leer

  1. alpuymuz dijo:

    Simpatiquísima entrada y verdadera… sí, muy verdadera. Lo digo ahora en serio, pero no por ti, sino pensando en que alguien pueda leer y tener dudas…
    Si acaso un reparo: te has dejado muchas cosas en los entresijos del teclado, al menos de las conocidas por mí. Era un ejempar muy formidable, manso y aprestado a todo, era muy entendida y cariñosa para todos: ¿no te acuerdad de aquel común amigo que decía: si la tuviéramos por alcalde, mejor nos irían las cosas? Caramba, si hasta perece que leía…
    Supo vivir en acoplada norma; y lo que es más considerado: enseñarnos muchas y grandes cosas especiales… y darse a la muerte con esa actitud admirable, mansa, con que la viven los animales: acostándose y mirándote de hito en hito a los ojos, con tristeza, sin aspavientos…
    Sí, me encataba tu caneliña… cuyo nombre no cito, porque tú lo has reservado.
    No te pongas triste, Julia… ya pasó todo. Me ha gustado el recuerdo. Besos…

    • junupros dijo:

      Ya lo creo que me he dejado muchas cosas en el teclado, pero quise poner algo puntual, porque de lo contrario podía bloquear la red. Fueron muchos años de calidad y cantidad, siguiéndome a todos los lados ¿qué te voy a decir…? Ahora ya, cuando hablo de mi perrina sonrio. Un biquiño.

      • alpuymuz dijo:

        Se entiende, por supuesto que sí; todo eso, y hasta lo de sonreir: sonreir es en este caso el remanso en el buen recuerdo asimilado. 🙂

        Mi buen abrazo. Al

  2. Julia, qué relato tan bonito. Es muy tierno, como tú dices, y sólo con leerlo ya quieres a la perrita. Pero no te preocupes porque lo más importante, su recuerdo, siempre estará contigo! 🙂 Un saludo!

  3. isabelamor dijo:

    Hermosa entrada dedicada a Sachita, mi perro se llama Willy y es el amor de mi vida no sabría que hacer sin él
    Saludos de cine

    • junupros dijo:

      ¿Verdad que se quiere mucho a los perros? Eso solo lo entienden las personas que los tienen o los hemos tenido.
      Entiendo que Willy sea el amor de tu vida, la mia era una compañera inmejorable, nos entendíamos con la mirada… sentí mucho cuando se fue, aunque dejó su estela y sigue casi estando. La recordamos siempre con mucho cariño. Graciñas por venir. Julia

  4. lagaviotaconamor dijo:

    Es tan linda esta perrita que pena
    Feliz fin de semana Julia

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