Y se marchó

Madrugó, no había podido conciliar el sueño en toda la noche. Dormía mal desde hacía algún tiempo, estaba muy inquieta y abatida. El paso que iba a dar, era definitivo,  pensado, pero precisamente por ser importante, le producía ansiedad.

Tenía la carta de despedida apretada entre sus manos. La leyó una y otra vez, no pudo reprimir las lágrimas.

“Cuando te levantes, me habré ido. Espero que sepas perdonarme el que no pueda  seguir viviendo en esta jaula de cristal, ni contigo. Siento que he perdido parte de mi vida, irrecuperable ya, por éso me voy, necesito encontrarme, ser útil y estar sola.

Tendrás noticias mías. Por favor, no me busques. En nigún momento pienses que eres culpable de nada. He sido feliz a tu lado. Me has dado lo que podías y sabías. Tenemos unos hijos preciosos que ya no me necesitan, y creo que tú tampoco. Yo sí, preciso huír, ¡compréndelo!” Te deseo la misma felicidad que yo voy a buscar. Piensa que es lo mejor para los dos. Sí, aún te quiero, pero no tengo ilusión .

Era su adiós. Todo lo que le había rodeado hasta ahora lo miraba por última vez. Debía de haberlo hablado, pero no se atrevió, tenía miedo de que la convencieran, era una mujer frustrada. Muchas veces se había quejado, se lo había insinuado: “no soy feliz”. Tonterías tuyas, le decía sin darle importancia y cambiaba de tema.

La noche anterior, había sido tan monótona como todas desde hacía años. Empezaron a pasar por su cabeza, como si de una película se tratara, escenas continuas de su vida. Su boda con un ejecutivo en alza, la felicidad de los primeros años, el nacimiento de sus dos hijos, algún que otro viaje anual, la casa…

Ella nunca había trabajado. Le daba un poco de rubor pensarlo, pero había sido así. Nadie se lo había cuestionado. Era una señora en buena situación económica, se había dedicado a que su casa estuviera en orden, con ayuda, claro, sus hijos atendidos, peluquería, reuniones con amigas tambien ociosas, conversaciones banales y dejar que pasaran los días.

Los hijos ya se habían independizado, la casa le daba igual y las amigas, le aburrían hasta morir. Tenía una vida vacía, pero vacía hasta la saciedad.

Desde hacía unos años, las escenas diarias se repetían tan idénticas como fotocopias.

-Buenos días querida, ¿has descansado bien? (todo ésto, con un beso mañanero en la mejilla)

-Sí, estupendamente ¿y tú? ¿Quieres café o té?

-Lo que tú prefieras.

Cogían la prensa y leían por espacio de quince o veinte minutos, comentaban cualquier novedad y se despedían hasta la hora de la cena deseándose un feliz día. Para él, siempre cargado de reuniones, citas y trabajo; para ella, de horas interminables de soledad.

Las noches más de lo mismo, y los fines de semana alguna reunión de compromiso, o salida con amigos para ver el último estreno. Ya no le bastaba.

No, sino se podía quejar. Vivía en un espléndido chalet a las afueras de la ciudad. Era una urbanización tan elegante como solitaria, a no ser que fuera al club. La casa rodeada de un recoleto jardín dispuesto en distintas alturas y lleno de flores. Podía perderse en él, lo peor es que nadie la encontraba. Ella se sentía como una planta más, pero con movimiento, sólo éso la distinguía, porque de ella no brotaban flores. No tenía primavera.

Quería vivir, tener sensación de que podía hacer algo por ella misma, ser éso: ella misma. No culpaba a nadie de su situación, deseaba buscar algún aliciente con el que vibrar.

Había alquilado un pequeño apartamento y se llevaba lo justo, dos maletas con su ropa, un maletín con algunas fotografias y recuerdos. A sus hijos se lo comunicaría por teléfono pasados los primeros días.

Recogió sus cosas, dirigió una mirada a todo su alrededor, y partió con dolor a lo desconocido, poniendo un punto final y ligera de equipaje…

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12 respuestas a Y se marchó

  1. alpuymuz dijo:

    ¡Qué buena historia, de esas apretadas de tu fábrica! Es buena, por cierto, en sus letras y cualidades anexas.
    Pero, y entro en la sustancia de fondo: ¡qué pobre y perdida la siento! Una vida vacía sin haberla llenado de casi nada, salvo de un acontecer sin gusto, salvo de un largo vacío y de cierto sacrificio circunstancial insatisfactorio. Necesitar a semejante posible edad “ser ella misma”, sentir la necesidad de ya ponerse en búsqueda de un insospechado “aliciente con el que poder vibrar”… es de un patetismo formidable. Igual va a la búsqueda del tiempo perdido sobre un tiempo apenas manejado, ni claro ni preciso, acaso sobre el viento social llevada, que ese que deja tanto abandono y soledad humana, tanta insustancialidad en las almas… Perdió su tiempo, le envolvió una ola oceánica… Una pena. A la protagonista, por humanos, debemos desear toda la posible final suerte a su alcance. En fin, si he acertado a elucubrar con algún sentido de donaire, Julia, porque hablaremos.
    El relato, como muchos de tu imaginación, lleva una gran carga para poner el pensamiento y el ánimo en marcha para la reflexión
    Felicidades nutridas, por esas letras ya acumuladas poco a poco, a tu tren, sin grandes pausas. Ellas valen, fuera de mis elucubraciones, mejor o peor trazadas.
    Mi excelente Julia, cumplidos besos… Al

    • junupros dijo:

      Hay veces que la vida te va llevando casi sin querer y cuando te miras las manos, las encuentras vacias.
      Tambien llega a veces una edad en dónde surgen preguntas, que con otra edad ni se imaginan; y despues está “el síndrome del nido vacio”, dónde mi prota, ya cumplió y ahora no se siente útil, ya no tiene cometido.
      Lo peor, la monotonía banal en dónde estuvo sumergida y quizá un poco de falta de ayuda e interés en su entorno.
      Graciñas. Un beso.

  2. lagaviotaconamor dijo:

    Hola Julia, es triste vivir en una jaula de oro pero por lo menos algún buen aliciente tiene nuestra protagonista, vive relativamente bien, y tiene suerte de teenr una economiá que le permite tomar dos maletas e irese aún apartamento, algunas ni siquieran pueden hacer tal cosas!!
    Me encantan tus relatos son tan verídicos como la vida misma.
    ¿me sigues en mi nuevo caminar?
    Nos conocemos poco tiempo tú dirás donde va ella? ya ves despues de tres años con el blog le dije adios!! yo como tu protagonista tomé otro rumbo
    Besotes

    • junupros dijo:

      Espero que te vaya bien en este nuevo rumbo. Empezaré a seguirte, porque no sabía nada más que habias cerrado el otro. Me alegra tu ilusión, siempre es bueno empezar algo nuevo.
      Gracias por pasarte por aquí y dedicarme tu tiempo. Sí, la protagonista tiene suerte y un poco de valor, que algunas veces es lo más difícil. Me alegra que te gustara. Un beso.

  3. Josep dijo:

    Es tremendamente difícil coger las dos maletas, una bolsa y siete perchas. Es tan terrible a veces, que precisamente por eso no se hace, por miedo a lo desconocido. Si un día pudiera hablar con la protagonista de tu historia sentados frente a frente, separados por una mesa redonda de marmol con dos tazas de café… estoy seguro que tendríamos muchas anécdotas coincidentes que explicar… lamentablemente eso que le pasó a ella sucede mucho más de lo que la gente cree.

    Salúdale de mi partey deséala buen viaje.
    Buenos días de lluvia en las Barcelonas de aquí. b7s.

  4. Lehahiah0909 dijo:

    Es la historia de lo establecido
    Se supone que es lo que se debe de hacer y ella siguió el guión….sin más….
    En muchos casos las personas se acomodan, y en el caso de esta mujer de una forma radical….la estabilidad económica la da una coraza de acero..tanto para quedarse anclada, como para huir…
    Imagino que al decir que aun le quería estaba diciendo que ya no le amaba…porque el amor como cualquier sentimiento no entiende de cuentas corrientes….
    Pero por otra parte hay algo que me llama poderosamente la atención….y es la pasividad de la protagonista durante toda su vida…quedarse en ese personaje casi ornamental de un ambiente perfecto….no haber emprendido o por lo menos haberlo intentado hacer algo por su cuenta…..no se…montar un negocio? aunque sea por pasar el rato..o fomentar un hobby o tal vez dedicarse a estudiar algo que la gustase..mil cosas que a mi se me ocurren para alimentar su interior….
    Yo creo que ella se fué vaciando…y en ese aspecto ella misma fue la responsable…y cuando uno mismo no tiene nada que aportar y la otra persona tiene su propio espacio su propio mundo….es muy dificil que se muevan en sintonía…..y todo se rompe…y lógicamente ella se encontraba sola y con sensación de abandono aunque creo que la primera en abandonarse fue ella….
    Como siempre muy buena historia, contada de una forma exquisita, consiguiendo que al leerte se disfrute, se analice y se reflexione…
    Gracias por compartirla
    Un abrazo con muchos besos de los mios …con alas..

    • junupros dijo:

      Según en que tipo de sociedad te muevas, hay muchas protagonistas que no se plantean trabajar, ni tienen ilusión por nada que no sea banal y sencillo, están adormiladas en un mullido colchón; lo malo es cuando ese colchón se desgasta y empieza a tener la necesidad de algo más y mira a su entorno y ve, que sí, que hay otra vida desconocida para ella y hasta ese momento despreciada.
      Aunque creo que aquí el problema es la cotidianidad, quizá tambien el egoismo. Su pareja no se da cuenta que ella grita pidiendo ayuda. Él, está acostumbrado y cree que cualquier cosa y ninguna es suficiente.
      En fin , que me encanta que me leas y consideres mis entradas. No puedo dejar de agradecértelo.
      Graciñas por los besos con alas… me llegaron.
      Biquiños. Julia

  5. lagaviotaconamor dijo:

    Venia a ver si habia algo nuevo ya vi que no !! pero te dejo un beso
    Feliz jueves bella

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