Inesperado

No lo podía evitar, lo tenía continuamente presente en su pensamiento. Ya habían pasado meses y seguía dolida, obsesionada, rayaba en lo morboso, creía que quería hacerse daño, incluso sabía que lo estaba consiguiendo, pero era inevitable para ella el poder parar ese borbotón, esa cascada continua de información impropia que producía su cerebro. Imágenes que incluso le provocaban estremecimiento y desasosiego. Pensaba que todo debía de haber estado así dispuesto, aunque ella ni nadie lo supiera, porque la vida no avisa, surge el problema y después recapacitando, puedes incluso decir, pero ¿cómo no me dí cuenta? Tenía datos en exceso y visto desde ahora, es imposible que no notara nada, pero fue así.

Trabajaba en un ministerio y estaba casada, sí, casada, lo habían querido hacer convencidos de que iba a tener mucha continuidad, y así era.

Él tenía una profesión libre, que instalado con otro compañero, les iba fenomenal. Los horarios eran distintos, mientras ella solo trabajaba por la mañana, él se pasaba todo el día fuera de casa, hasta el punto de que muchos días pasaba a recogerlos al despacho e iban a cenar los tres, o a tomar algo porque el compañero no tenía pareja.

Eran los tres animados, se compenetraba. Frecuentaban los sitios de nueva apertura, los de según que tipo de movida… se lo pasaban bien.

Un día se unió al trío Ana, la nueva adquisición que habían hecho para el despacho. Era estupenda, simpática, abierta, joven, desinhibida… congeniaban estupendamente todos.

Se hizo tan familiar y entró tan bien en sus vidas, que incluso en sus conversaciones era un tema cotidiano por su originalidad, frescura y ternura. Les encantaba a la pareja, aunque, claro, era agena a sus vidas.

Todo transcurría de lo mejor, su vida era ejemplar, Ana, siempre decía que admiraba su relación. Se tenían mimos, detalles, regalillos, sorpresas y lo pasában bien el poco tiempo que estában juntos, porque ellos cada vez trabajaban más…

Una mañana estando ella tranquilamente en la oficina, le sonó el móvil y era Juan el compañero de Mario, con voz preocupada le comunicó que éste había tenido una indisposición, que había perdido el conocimiento y que se lo habían llevado en una ambulancia al hospital. Se notaba la preocupación, aunque a sus preguntas no supo o no quiso darle más datos.

Salió despavorida y cuando llegó le comunicó el médico que estaba en coma profundo por un derrame cerebral del que aún no tenían la suficiente información. Le estaban haciendo pruebas.

Sólo quedaba esperar y al final del día, le dejaron que pasara un momento para verlo.

Así transcurrieron varios días, sin mejoría; ella le hablaba y hablaba, por prescripción médica, le recordaba cosas, le acariciaba… hasta que una tarde abrió los ojos. Seguía en coma pero balbuceaba palabras, que poco a poco se fueron haciendo entendibles. Era buena señal, la alegría logró desbordarla.

En sus balbuceos clamaba por el amor de su vida, cómo lo sentía con una fuerza para él desconocida… y musitaba un nombre: ¡Ana, Ana! ¿dónde estás? ¡ven! no me dejes sólo, ¡te quiero! y seguía musitando como decirle a su mujer que con mucho dolor había dejado de amarla y no quería hacerle daño. Le dolía, se excusaba, pero así se lo repetía con remordimiento.

Cuando ella digirió lo que estaba oyendo, se quedó lívida, no daba crédito y empezó a entender “cosas”: excusas, retrasos, “trabajos”, regalos… pero sólo pudo llorar y disculparle. Estaba segura que eran delirios de enfermedad, no podía ni quería asimilarlo…pero ¡no!

Pocos días duró el martirio de escuchar todo el relato que continuamente repetía su subconsciente y que en ella provocaba llanto. Por su mente dolorida, tomada de una rabia incontrolada, llegaron a pasar pensamientos vergonzosos. Vistos en frío hace que se sienta lo peor, pero fueron  inevitables y todavía al día de hoy, con vergüenza, con mucha vergüenza, intenta justificarlos.

Sigue perdida. Guarda su secreto con pena, fracaso y dignidad. Sus sentimientos son como pequeños andrajos, van según los momentos del día, de la rabia, al amor por él, al desamor, a la compasión y al doble dolor. Dolor por su pérdida irreparable y dolor por la gran frustración en que ella ha quedado. No puede preguntarse ni el porqué. ¡Si hubieran podido hablar…!

La vida sin avisar, de la forma más inesperada, juega muy malas pasadas. Ahora ella lucha, de momento sin resultado, pero lucha por recuperar el pozo de sus grandes sueños, que de momento se ha secado.

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9 respuestas a Inesperado

  1. Julia, no sabes como has tocado hoy mí corazón, a veces confiamos demasiado en las amigas y eso no es bueno, te lo digo por experiencia, ya que yo me he visto igual que tú protagonista, aunque cambian algunas cosas, por ejemplo a él no le pasó nada se fue con ella y punto…y ahora me hago las mismas preguntas que tu protagonista si hubiésemos hablado, pero no hay respuestas…y nunca las habrá, ahora a ella la puse firme eso si!! desde entonces no me fio ni de mi sombra.
    Hermosa historia aunque muy triste, la verdad lo es.
    Un abrazo fuerte y de cercanía querida Julia
    Carmeta

    • el gato al sol dijo:

      Siento que hayas podido recordar algo que quizá no sea muy agradable para tí. Algunas veces haces el bien y recoges el mal, pero lo importante es tener la conciencia tranquila e ir haciendo buena siembra, alguna cosecha se recogerá y lo que no sirva, se tira.
      Procurar mirar hacia adelante y tratar de endulzar el poso de la amargura. Lo demás es toxico para la buena salud. Graciñas Carmeta por venir y un fuerte abrazo.

  2. Lehahiah0909 dijo:

    Asimilar algo asi es tan complicado que a veces no se consigue….
    Y tu historia contiene los elementos necesarios para que así sea….
    La aparente felicidad…el afecto por la tercera persona esa que traiciona casi tanto como la pareja….y la manera de saberlo…en medio de un profundo vértigo por la situación tan dramática en la que se desarrolla el descubrimiento de una nueva ruta que tomará su vida sin que ella haya tenido la opción de elegir…
    Desde luego has mostrado una historia llena de matices donde aparentemente la rutina era la protagonista para despues dar paso a un trasfondo lleno de sobresaltos….
    Engancha de principio a fin..una historia repetida pero que la has rodeado de unos matices que la otorgan un dramatismo especial
    Un abrazo fuerte lleno de besitos con alas

    • junupros dijo:

      Me llenan tus comentarios por su sensibilidad y buen hacer. Creo que te he dicho más veces que das luz al relato y así es. Me halaga y anima todo lo que me dices y por todo ello, quedo muy agradecida. Un bico grande alitas.

  3. isabelamor dijo:

    Querida Julia, hoy es un día triste para mí, mi querida amiga Isabel ha fallecido, le dediqué un post hace unas semana no sé si lo viste, ya ves la vida lo que es te das cuenta? y que a veces seamos tan necios?
    Un abrazo

    • el gato al sol dijo:

      Acabo de ver ésto y ¡Carmen, cuánto lo siento!, si leí el post que le dedicaste, sabía que estaba mal, pero no creía que fuera todo tan precipitado.
      Preciosa tu sensibilidad al dedicarle tan emotivo gravatar, me ha emocionado.
      Lo siento, de verdad. Un fuerte abrazo.

  4. alpuymuz dijo:

    Entiendo asistir a toda una historia apretadita, ambientada con soltura y hasta cierto relajo, pero que ampara un ambiente dramático tremendo, solapado en una atmósfera de alternativas que pueden rozar -desearía que no, eso preferiría entender- tesituras de maldad extraordinarias por el momento y lugar en que aparecen con plena sorpresa de la protagonista. Mejor será entender de una sicología alterada por el sopor de un coma no bien resuelto, pero ya posible alteración del resultado.
    Así se cuenta, así debió pasar. Y queda todo bien, pues lo determinó su hacedor y bien relatado quedó
    Julia, Todo un buen abrazo.

    • junupros dijo:

      El tema está basado en una posible realidad y en gran parte de imaginación. Hay comas, que creo, según tengo entendido, que entran los afectados en un estado llamado algo así como estuporoso, en dónde hablan y hablan de temas que puedan tenerles preocupados o que sean inmediatos. No hay maldad en ello. Bueno, el caso es que así salió y agradezco tu comentario como no podría ser de otra manera. Feliz día.

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