Detalles

Era un día veintitrés, una noche de San Juan. Ella se arreglaba para asistir a una fiesta en casa de unos amigos.

Se reunían desde hacía años, eran un buen número de asistentes a ese sencillo encuentro. Amigos, conocidos, amigos de amigos, que se unían para celebrar esa noche, para casi todos mágica, de fuego, de sardinas asadas, de flores recogidas en el campo, con la  ilusión de que se purifiquen durante la noche en agua clara, y adquieran los deseados poderes embellecedores. Noche de risas, de conversaciones agradables, de buen ambiente en general y de mucho humor… “de buen rollito”.

Cuando se dio cuenta, se había hecho un poco tarde y llegó casi la última. Era algo que le molestaba pues se notaba su entrada. Por unos momentos era el centro de todas las miradas, y eso le hacía sentirse incómoda. ¿Timidez? Claro, le daba vergüenza.

-Hola, pensamos que no venias!

-¡Qué mona vienes!

Besos, ternuras, frases hechas…pero había que pasar ese momento para enseguida integrarse en uno de los corrillos, formar parte del engranaje.

Nada más entrar, con una rápida mirada a la fiesta, descubrió a su expareja. Era el primer año que no venían juntos, y aunque le habían comentado que asistiría y además acompañado, su vista traicionera no pudo menos que hacer una incursión por todo el recinto y allí estaba. No es que le importara ya, había pasado tiempo y muchas cosas. Agradables pocas y desagradables las más, pero sentimentalmente, estaba superado, muerto.

Enseguida notó, que le tocaban el brazo por detrás y era él, que muy ceremonioso, venía a saludarla con todo tipo de cortesía. Se lo agradeció y siguió la fiesta, cada uno dentro de su pequeña pandillita. No se volvieron a ver en toda la noche.

Lo pasó muy agradable, muy distendido, ampliando amigos , que van y que vienen, que se dan cuenta de pronto, que resultan muy afines y se estrecha la amistad. Se paso el tiempo con demasiada rapidez y cuando se dio cuenta, se retiró de la velada con el último grupo. Ya estaba bien avanzada la noche.

Llegó a casa plácida, ilusionada, pero sin sueño y para relajarse, puso la luz tenue de su lamparita de pie, se sentó en su sillón rojo de orejuelas, recogió sus piernas en un lado del asiento y entornando los ojos, se dejó llevar de pensamientos, de situaciones, de cambios y ¿por qué no? de sueños… de sueños fallidos, de sueños realizados y de futuros sueños que son los que empujan a vivir con ilusión y motivan el día a día para lograrlos. ¿Qué sería la vida sin sueños? No hay nada más bonito que soñar, eso pensaba ella, es tener una doble vida. Privada ¡claro! Propia. Nadie es dueño de los sueños de otro, aunque algunas veces, si tienes la debilidad de compartirlos, te los pueden arrebatar.

Su mente se fue a como había soñado su vida y ahora se daba cuenta que su sueño, sin enterarse había fracasado. De pronto se enteró que tenía que hacer otra vida, porque en la suya alguien había ocupado su lugar. Fue inesperado, pero aceptado, algo no fue bien. Algún amigo le preguntó ¿no te dabas cuenta?, pues …no. En fin…

Recordaba como llegaron a un acuerdo para repartirse los “bienes”. Tenían dos casa, una en la ciudad y otra en la playa. De común acuerdo, ella, se quedo en la ciudad y él a poca distancia, en la casita de la playa.

La casita de la playa había sido amueblada con todo mimo, detalles, recuerdos de viajes, fotos, cortinas, cuadros, muebles antiguos, veladores. Era una casa nada convencional, un capricho. Cuando atravesaban los mejores tiempos había sido, porque así ambos lo habían querido, “su capricho”

Ahora cuando algunas veces pasa por allí, camino de otra playa, ve sus sombrillas, su piscina azul, sus mesas y sillas distribuidas por el jardín, todavía como ella las dejó, sus setos de flores exultantes de color, casi se oye su voz acunada por el viento… y no puede por menos que sentir un pinchazo en el corazón, porque era su vida… Es un “detalle”, que le resulta difícil de asumir.

Piensa : “Podría olvidar… sí…pero no quiere…”. ¿Se mortifica? ¡No! ¿Siente algún tipo de rencor? ¡Tampoco! si acaso, cree que la vida no ha sido demasiado justa, por no haberla avisado, que eso ocurre, con el debido tiempo de antelación. No quiere recibir más sorpresas. Prefiere tener presente esa enseñanza. Es precaución.

De pronto mira la hora, ¡ si son las ocho de la mañana…!, se despereza, va al cuarto de baño, se da un larga ducha con agua caliente y decide acostarse, para dormir plácidamente hasta que este nuevo sueño reparador….decida

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a Detalles

  1. alpuymuz dijo:

    Siento haber llegado tarde a la cita con tu entrada… y casi me alegro, que esa nochecita de San Juan no fue precisa brillante (ya entiendo que en la historia que traza el relato). De todas maneras el relato acerca tu presencia viva en este medio, en el concurso de entretenerse en las letras: es un gusto para algunos, porque además queda todo muy bien colocado.
    Un enorme beso. Hasta ver…

  2. junupros dijo:

    Sí, la noche de San Juan fue brillante, lo que ocurre es que mi protagonista todavía tiene algún fantasma, esos pequeños detalles, de los que no quiere o no puede prescindir. Quizá no ha asumido del todo, que el sueño que se había forjado es imposible. Se resiste.
    Dices bien, que estos relatos son un estupendo entretenimiento e incluso juego. Si encima pueden parecer aceptables, quedo de lo mas agradecida con tu comentario. Buen día y un beso.

  3. Gaviota dijo:

    ¿Qué sería la vida sin sueños?
    Julia tú sin saberlo vas escribiendo retazos de mi vida
    Muchos besos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s