EL VIEJO MOLINO

Como todos los años, he acudido a la cita veraniega de la casa familiar y hoy me volví a acercar a mi pequeño y viejo molino, lo hago siempre que vengo, a este conocido y querido lugar.

Es una pequeña construcción de piedra, sólido, acogedor y un poco centro de reunión en los largos días cargados de lluvia y cielo gris.

Es propiedad de la casa desde siempre y funcionaba muchas horas; por lo que yo he oido, hasta bien entrada la noche. Era la época en que se molían los sacos de todo tipo de grano: trigo, maíz, cebada, centeno… Mientras el molino funcionaba, los clientes, todos conocidos, hablaban y contaban crónicas urbanas, leyendas, cuentos y acontecimientos variados; llevaban siempre su misterio incluido, que hacía las delicias de los mayores y extasiaba los ojos y los oídos de los más pequeños.

A José. el molinero, todo el pueblo , le tenía un gran afecto. Era un hombre mayor, enjuto, cargado de sabiduría y fortaleza, nunca hablaba por hablar, casi siempre sentenciaba. Ya hace años que emprendió su viaje a ese lugar sin retorno y en el pueblo se comenta, aún hoy, como había sido el final y como él lo había anunciado sin saberlo.

Cuentan su historia, como algo excepcional, mágica, todo el pueblo la sabe, y callan, pero se desliza con mucha cautela lo ocurrido “aquella noche”, como estando solo, cosa inusual, y casi terminado el trabajo del día, llamaron a la puerta insistentemente.

-Pasa quien seas, estoy aquí, ya termino.

No tuvo respuesta y al poco tiempo se repitió la llamada, rozando la puerta con suavidad, pero de forma claramente perceptible.

Salió José, un poco mosqueado y escudriñando en la noche, vio como se alejaba una mujer vestida de blanco, que suavemente se deslizaba entre los árboles perdiéndose en la oscuridad. Movió la cabeza y pensó: ¿ son figuraciones o cansancio?… En aquel momento caía una malhumorada niebla gris, que todo lo empañaba. Él cerró lentamente la gruesa puerta y cogiendo su paraguas, se fue a dormir.

 Se repitió la llamada la noche siguiente. Abrió la puerta con fuerza y se encontró, con la misma señora vestida de blanco y envuelta en una aureola violeta. Le miraba sin acritud, con mucha fijeza. Tenía unos ojos muy negros, brillantes, escrutadores…

-¿Qué quieres? ¿Por qué llamas todos los días? preguntó José molesto y cauto.

-Te busco a ti, necesito hablarte, avisarte de que, dentro de unos días vendré, pero será para llevarte conmigo, es necesario.

-¿Qué dices? ¿Quién es el autor de esta broma? Ya empieza a no gustarme.

La señora de blanco, se alejó de nuevo, mirándole de hito en hito y sonriendo suavemente mientras partía.

Quedó sorprendido y pensativo y se lo refirió a uno de sus mejores amigos, este, le quitó importancia, diciendole que la noche algunas veces jugaba malas pasada. Pasaron los días con total normalidad y todo se olvidó.

José puso una tarde todo a buen recaudo, porque se anunciaba una gran tormenta. El viento soplaba, las hojas volaban, y el río bramaba llevándose todo a su paso. Una avalancha de agua, troncos y ramas cortadas, entró de pronto en el molino. Le tiró hacia un lado con gran fuerza. El agarrándose a lo que podía, intentaba sobrevivir.

Perdido y abandonado a su suerte no podía reaccionar, cuando vio una mano que extendida, le prestaba ayuda, se asió a ella, era la señora, que con suavidad le retiraba del peligro. Juntos, asidos, se ocultaron en una nube blanca. Se rumoreó que muchos lo había visto. En ese momento, cesó la tormenta.

Corrieron al molino y hallaron a José sentado en un rincón con un tronco que le oprimía el corazón, la apariencia era de estar dormido. Pero para él todo había terminado, ya no estaba allí.

Al día siguiente de su entierro, con tristeza se cerró el molino para siempre,  nadie quiso volver a usarlo, se hablaba de que podía estar hechizado, y dicen que algunas veces le ven volver…

Yo suelo acercarme como ayer,  a pensar, a soñar a sentir,…hay tantas vivencias… tantas ausencias, el molino tiene vida, se le oye respirar…  y espero, ¿por qué no? encontrarme algún día, con la señora, no para irme con ella ¡noooooh! de momento no tengo ninguna intención, pero ¿Y si nos hacemos amigas? Sería algo especial.

Tendría tantas preguntas que hacerle….

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17 respuestas a EL VIEJO MOLINO

  1. alpuymuz dijo:

    Pues ya ves: lo entiendo como un relato muy gallego en el fondo -en variación curiosa y remozada desde luego; sin duda con cosecha de invención bastante particularmente en su giro final- y muy personal en la forma. ¡Qué bien quedaría siquiera un ejercicio corto, un esbozo, de ese coloquio puesto en sustancia literaria! Conste: no te invito a canciones de sordina suspensiva.
    Julia: gustosa mucho su lectura. Mi saludo y buen abrazo.

  2. Erico G.B dijo:

    Si a los hombres de mi pueblos les hablan de una mujer de blanco, con ojos brillantes, quizá un buen escote y posiblemente unas largas piernas…
    🙂

    • junupros dijo:

      Me has hecho reír… a los hombres de tu pueblo y a ti también ¿no?, pero es que José era mayor…serio y seguro que le sorprendió. Un saludo y gracias por pasarte por aquí..

  3. Las leyendas de nuestra tierra llenas de moraleja que nos recuerdan que estamos de paso.

    Un saludo

  4. Carmen Enid dijo:

    Me ha encantado la lectura, Julia. Tus relatos siempre despiertan mi curiosidad, en especial porque describe una realidad del paisaje que siempre tengo la sensación de estar mirándolo. Saludos.

  5. DUCREIN dijo:

    Me encantan estas historias oscuras, se nota que tengo sangre celta.
    Hay un romanticismo tremendo en estas imágenes: el ruido en la puerta que bien se podría confundir con el golpeteo de ramas movidas por el viento, la visión de la pálida mujer vestida de blanco… Imágenes absolutamente comprensibles cuando conoces Galicia.
    Me has hecho recordar a las Bronte.
    Mil gracias por compartir.

    • junupros dijo:

      Es que está escrito desde Galicia que es donde vivo y me alegra que te haya gustado.
      Además me lo has adornado con “el golpeteo de las ramas movidas por el viento”, queda más bonito y misterioso.
      Muchísimas gracias a ti por pasarte por aquí. Un abrazo. Julia

  6. lagaviotaconamor dijo:

    Buenos días querida Julia
    Un relato muy gallego como dice Alfredo pero hermoso y lleno de amor a ese viejo molino creo que te influye mucho. Ojalá nunca veas a esa dama blanca quiero teneete siempre por aquí y leerte.
    Un abrazo

    • junupros dijo:

      Hola gaivotiña, como me gusta volver a verte, aunque he entrado en tu casa durante tu ausencia.
      No la señora esa que tarde, que no nos hace falta de momento, qué siga en la imaginación. Un beso.

      • lagaviotaconamor dijo:

        Gracias guapa todavia estoy poco por aquí porque me falla internet pero pronto me lo cambian. Ahora me arreglo con el movil para comentar pero no se poner entradas desde aquí
        Feliz finde amiga

      • junupros dijo:

        Por eso te echaba yo en falta, hasta pensé que habías abierto otro blog y que yo no tenía la dirección.
        Los cambios de casa tienen siempre estas cosas, pero lo importante es que estés bien. Un beso

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