La colina

Eran las cinco de la tarde, me dispuse, como todos los días, desde que me había quedado sola, a dar mi paseíto reglamentario subiendo a la pequeña y amiga colina que tengo detrás de mi casa. Lo hago por dos razones: una, la de pasear y vigorizar mi cuerpo, la otra, es por la necesidad que tengo de otear desde allí la carretera, por dónde le había visto partir sin retorno, aquel aciago día, que decidió disfrutar de otras praderas con flores nuevas.

Llegando a la cima y antes de que me invadan las tinieblas, procuro distraerme, pensar. No es la noche, fiel a su cita, la que me aturde, no, son mis tinieblas interiores. Esa tristeza, que oscurece mi vida y que no puedo superar, porque todavía no he encontrado una explicación lógica, a este abandono en el que me siento inmersa.

Miraba a la carretera con la esperanza de ver su retorno, yo sabía que no se iba a producir, y quizá tampoco deseaba que ocurriera, pero ¿y si de pronto apareciera…?

Estaba yo con mis preguntas y respuestas, cuando vi a lo lejos un perro, tenía la forma de un pastor alemán y aullaba, aullaba sin consuelo. Despacito empecé a acercarme a él, con prevención; él se apartaba, con desconfianza. Cuando ya estaba cerca, le mostré mis manos en señal de amistad, y me correspondió doblando sus patas traseras en señal de sumisión, intentando lamérmelas. Le acaricié la cabeza y con tristeza, emitía sonidos de sollozo contenido, dándome señal de su disgusto. Se sentía desvalido, igual que yo.

Miraba a un punto fijo y casi me daba a entender, que también a él le habían abandonado. Noté complicidad de sentimientos. Yo también gritaba en silencio y esperaba una mano amiga que quisiera asirse a la mía.

Le acaricié, le hablé con voz amistosa, pero se hacía tarde y decidí volver a mi refugio. Me di cuenta que me seguía y al llegar a casa y subir las tres escaleras que separan el jardín de la puerta de entrada, me volví para observarlo. Allí estaba, quieto, mirándome con esos ojos de tristeza, con los que solo saben mirar los perros. Me emocioné y le invité a entrar.

Y, aquí está, aquí estamos haciéndonos mutua compañía.

Sabe la hora en que debemos de subir a la colina, se prepara, me busca, me ladra para avisarme, y allá seguimos yendo todos los días, sin perder la esperanza…

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14 respuestas a La colina

  1. lagaviotaconamor dijo:

    Hola Julia, me alegra verte luego paso a leerte estoy liada con lo de los relatos, ajajajaja me meto en cada lío
    besos prometo volver

  2. Lehahiah0909 dijo:

    Que bonito es leer este texto….
    La tristeza, la melancolía el aturdimiento ….todos los sentimientos que afligen el cuerpo y el corazón parece que son mas livianos cuando se comparten …se comparten en silencio …..
    Y no hacen falta palabras de consuelo, a veces tan poco afortunadas, hacen falta gestos….tal vez por eso ese encuentro fue perfecto, ….los animales poseen ese sentido oculto con el que pueden advertir las cosas mas increíbles y ademas poseen unos sentimientos ademas de nobles muy bellos….
    Como siempre consigues llevarme a tus rincones de una manera deliciosa….
    Un abrazo con muchos besos repletos de alas….

    • junupros dijo:

      ¡Cómo voy a echar yo en falta tus comentarios, el día que no puedas o no quieras hacerlos! siempre ilustran y redondean lo que yo quería decir. Eres amabilidad con alas y cuando abro el ordenador, enseguida voy a buscarte.
      He estado apartada unos días y ando con un poco de retraso. Por si acaso ¡Felices Fiestas! Te deseo que con tus alas llegues a todos los territorios de tus sueños. Biquiños

  3. lagaviotaconamor dijo:

    Querida Julia, ya estoy aquí lo prometido es deuda,
    Me parece una historia preciosa, que pena que no hayas estado para participar en los cuentos o relatos.
    “Esa tristeza, que oscurece mi vida y que no puedo superar, porque todavía no he encontrado una explicación lógica, a este abandono en el que me siento inmersa”

    Este trocito lo hago mío si? en cuanto a la historia del perro es maravillosa a mí me has emocionado, nadie que no tenga un perro sabe lo que se siente y el amor y el agradecimiento que dan, nadie!
    Feliz navidad querida Julia!
    Besos para los dos

    • junupros dijo:

      Feliz Navidad, también te deseo, para ti y toda tu familia, aunque espero seguir en contacto todos estos días.
      Tú, tan amable, siempre tienes frases bonitas para mis relatos; yo te lo agradezco y me alegro mucho de que te gusten; siempre que se escribe se piensa en que sea grato para las persona que puedan leerlo.
      Muchas gracias Gavi y un fuerte abrazo.

  4. alpuymuz dijo:

    Precioso, Julia; precioso y ejemplar. Dos partes en pleno complemento: una, humana perfumada con especial toque de sensibilidad elegante; la otra -que supongo como motivo de resalte concreto- llena de infinito amor al animal, al fiel amigo de la humanidad. Lo gustoso es lo llano del discurso, el engarce, la fluidez que levanta la complicidad en nosotros al leerte sin percibirnos de eso prácticamente. Y es que humanizar lo deshumanizado arriba de algo que no goza de esa al fin notable cualidad, es un intento perenne porque nacido del silencio mortal cuando se adentra en las almas. Aunque tu personaje, lo suaviza soberanamente.
    Me ha encantado y es honra propia y amiga el hacértelo así llegar.
    Buen día; mi estrecho abrazo.

  5. Karmenis dijo:

    Me aventuro a que conoces mis palabras, verdad, pero las repito. Sencillamente encantador, creo tener en mis memorias iguales imágenes esa ha de ser una de mis grandes nostalgias los valles, colinas y caminos entre los bosques, para perderme. Algún tiempo lo hice, pero esas veredas no están bien preparadas para mis limitaciones. Esos paseos eran rio abajo pasando por las lajas de piedras, rocas muchos obstáculos, como me divertían esos simples paseos pues lo podía hacer cada vez que seria, siempre con la precaución que a mitad de camino no bajara un golpe de agua. Tengo ese anhelo la casita de madera en una colina, que tenga un bosque detrás y con suerte un riachuelo; es navidad hay q. soñar. Un abrazo, Julia, tus textos tienen esa virtud de relajarme.

    • junupros dijo:

      Y yo que me alegro de tener esas “virtudes” y que mis letras puedan relajarte, ya solo pensando en que me puedes leer, me das fuerzas cuando me siento al ordenador. Piensa siempre, que un pequeño párrafo de mi relato va a ti dirigido. Te lo mereces por decirme elogios tan agradables.
      Ese anhelo que tienes de la casita en la colina además de bonito, es muy romántico y yo creo que lo vas a conseguir. Piensa en ello con mucha fuerza y cuando menos lo esperes ¡zas! lo tienes… como yo siempre digo: “Dejarme soñar!
      Un fuerte abrazo. Julia

  6. Excelente relato, me encantó. Abrazos calurosos desde Puerto Rico!!!

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