Su mejor amiga

Ella recuerda, que siendo bien pequeña la llevaron a estudiar a un colegio religioso, antes se llamaba de monjas, donde permanecía hasta muy entrada la tarde-noche. Tenía cinco años. En aquella época, todas las alumnas se iban a comer a sus casas, y después volvían por la tarde, excepto las internas, que permanecían todo el curso en el colegio. Su situación era de mediopensionista, incluía comida y merienda. Era la única, que sin estar interna, permanecía todo el día allí.

Durante las horas de clase, tenía a niñas de su edad, pero cuando éstas se iban, las que quedaban le doblaban los años. No era extraño entonces, que llegada esa hora, casi todos los días, se refugiara en cuclillas detrás de las cortinas rojas de terciopelo del recibidor, escondida, esperando la hora en que sus padres la venían a buscar. Se sentía indefensa ante esas otras niñas, ya adolescentes, que se divertían gastándole bromas muy pesadas. No se lo decía a nadie, pero tenía mucho miedo.

Eran largos momentos los que allí pasaba, y aprendió a hablar con ella, a pensar muchas cosas, a evadirse, a ponerse en situaciones, por su edad infantiles, pero importantes para su mundo, que poco a poco, iba resolviendo. Otras veces recordaba sueños o pensamientos, y cambiándoles el final, imaginaba como podrían haber sido de otra manera. Se acostumbró a estar a solas con ella, y lo pasaba francamente bien.

Su único momento de relación, era cuando acariciaba al gato de la comunidad. Se dejaba querer con placidez.

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 Han pasado los años y ella continua viviendo con su “vida interior”, la necesita diariamente y durante horas. Es más, ella piensa que nunca la abandona. Va con ella a todas las partes, puede estar haciendo lo que sea, lo más interesante, pero siempre razonado y consultado. Se siente feliz con tan grata compañía.

Los paseos se le hacen cortos, porque siempre lleva una conversación muy agradable, los insomnios son menos penosos, porque siempre está ella ahí y el día se acorta con tanto parloteo interior.

No es solitaria, en absoluto, pero…podría serlo, casi le basta y le sobra con esa “su vida interior”, su mejor amiga, aquella que conoció de muy pequeña, en su refugio secreto, entre bambalinas de color rojo.

***

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13 respuestas a Su mejor amiga

  1. gaviota simplemente dijo:

    Ahora vuelvo me voy a comer!!

  2. gaviota simplemente dijo:

    Querida Julia, que entrañable relato nos has dejado, la verdad que una misma es nuestra mejor amiga, yo tenía de niña una amiga imaginaria, le contaba todas mis penas con el tiempo comprendí, que esa amiga imaginaria era yo!!.
    Muy bonito Julia me has recordado mi niñez con cariño!!
    Un fuerte abrazo en esta noche de reyes

    • junupros dijo:

      Muchas gracias Gavi, siempre tan cariñosa y amable, quedo tan satisfecha como no te puedes ni imaginar por poder hacerte volver a recordar tu niñez. Ahora, aunque por la espalda, ya me conoces, pero el gato no es mio. Un beso princesa.

  3. alpuymuz dijo:

    Me entretengo, me dejo mecer mejor dicho, en tan suave recuerdo pendiente de esa gran rama de árbol que anima el ajuste de la imaginación nunca del todo separada del suceso anímico más o menos fundado, de esos cordeles en el aire que hacen volar cualquier “vida interior”. Sencilo, y, en fin, elegante. Queda muy bien.
    Todo un gran abrazo, Julia. Buen día.

    • junupros dijo:

      Si te has dejado mecer en ese suave recuerdo de la infancia, veo que por lo menos he logrado mantener tu interés y me hace feliz. Muchas gracias por todas tus otras palabras.
      Un biquiño, ainda que sexa pequeniño.

  4. Gaviota dijo:

    Julía ya tengo mi blog privado cuando te apetezca me pides paso vale?
    Un beso amiga mía

  5. bellezacorazon dijo:

    yo siempre tuve una gran amiga, yo misma. es precioso tu relato. un saludo
    http://bellezadecorazon.wordpress.com/2014/01/08/una-imagen-vale-mas-que-mil-palabras/

  6. Karmenis dijo:

    Creo que mientras mas temprano en la vida se descubre que uno mismo es su mejor amigo, mejor saludablemente se es emocionalmente. Pues no se va por la vida buscando como llenar ese espacio, cuando hemos aprendido que ese lugar es para hacer lo que disfrutamos ser. Un abrazo, Julia, muy linda reflexión.

    • junupros dijo:

      Hola y feliz año! Has cambiado el blog y lo tenía en pendiente ¡ cuánto me alegra ver tu comentario!, pues sí, tienes razón, el conocerse, hablarse y reflexionar llena un vacío enorme en la vida. Hace que muchas cosas sean prescindibles y que otras, al analizarlas con detenimiento las puedas disfrutar de otra manera y mejor. Yo soy de mucho pensar. Un fuerte abrazo Carmen.

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