La casa de la colina

Desde mi más temprana edad miraba con admiración la casa de la colina. Tenía una situación privilegiada. Se veía allá, en lo más alto, divisando el pueblo y todo el océano hasta que se juntaba con el cielo, pero a mí, lo que me atraía de verdad era su moradora.

Tendría yo ocho años, no más, cuando mi madre me ponía el traje de los domingos, me repeinaba con el pelo muy mojado para que durase, e íbamos al acto más social y supremo de los domingos: la misa.

Allí la vi por primera vez. Era rubia, blanca como de nácar y muy muy guapa. Se acercó a nosotros y le dijo a mi madre: ¿éste es tu niño? Me tocó el pelo con la mano y con gesto cariñoso me acarició la cabeza. Sentí tal escalofrío por todo el cuerpo que habría gritado ¡sigue acariciándome…! Pero claro no me atreví, ella era una joven y yo un niño que se limitó a bajar los ojos y saborear colorado y en silencio, tan sabrosa golosina.

En mi mente de niño, yo no sabía lo que sentía, algo especial, desde luego. Allí empezó a fraguarse la semilla de mi gran amor.

Cuando cumplí algunos años más, siempre llevándola a ella en mi pensamiento, mi ilusión más grande era subir por la vereda hasta lo más alto de la colina, merodear alrededor del cierre de aquella casona y atisbar, para ver si la divisaba entre los árboles. Algunas veces la veía y mi cuerpo experimentaba algo más que un escalofrío, sentía una gran excitación, un gran desasosiego e intentaba calmarme mirando al mar y reprimiendo mis deseos en su refugio. Así soñaba, soñaba con mi secreto.

Un día en el pueblo todo eran corrillos y comentarios, coches descapotables, señoras elegantes, señores con frac y pajarita… todo un acontecimiento: se casaba la chica de la casa de la colina.

Yo ese día no salí. Mi mundo se apagó, mis ilusiones murieron, se oscureció mi alma y entré en la más absoluta de las tinieblas. Todo para mí, había terminado…

Pero la vida siguió irremediablemente.

Hice unos pequeños estudios y unas oposiciones a Correos, con la suerte de que me quedé en el pueblo, llegando a ser jefe de la oficina. En mi desgana,  ya había alcanzado la meta.

Tenía amigos. Salí con varias chicas, pero en el momento de culminar nuestra relación, yo no podía, me quedaba vacío, ¡no era ella! No, no era lo que yo deseaba y así iba de flor en flor. Llegaron a pensar de mí lo que en aquel tiempo se decía de la mujer que no encontraba novio: “me quedaba para vestir santos”, lo que pasa que en mi condición de hombre era “un solterón apetecible” ¡ya ves!

Un día se presentó en el despacho para una consulta una señora, levanté la vista y ¡era ella!, más mayor, más gruesa, más guapa, talmente una diosa.

No sé lo que hice, me puse de pie y mi sensación era que levitaba; la atendí tembloroso como pude y quedó tan agradecida, que me invitó a tomar un café en su casa.

Cuando se fue, sudaba y flotaba, el corazón me ahogaba y todo mi cuerpo volvió a entrar en revolución y excitación. Loco estuve esperando el día entre alegría y miedo.

Y llegó…

Me resultó tan fácil! Todo fue calma y naturalidad, me habló de su frustrado matrimonio, yo de mis relaciones frustrantes y llegó el momento de la despedida. Me acompañó hasta la puerta y le rocé los labios con un tímido beso. Me rodeo con sus brazos y… me quedé. Ocurrió lo predecible, nos atraíamos tanto y de tal manera, que nuestros cuerpos se enlazaron sin preguntarnos nada. Pensé, que para encontrar la luz hay que recorrer un gran camino de tinieblas.

Me esforcé en hacerla feliz. Ella creo que no tuvo que esforzarse mucho pues con el solo hecho de estar a mi lado, yo ya lo era; no obstante nos dimos el uno al otro con gran lujo. Recuperamos con creces el tiempo perdido sin escatimar ni un segundo. Todo era como un encanto.

***

Ahora en mi soledad forzada, en plena madurez, cuando por las noches solo, me acuesto en nuestro lecho, la llamo, veo en la oscuridad sus ojos almendrados que me sonríen, nos besamos y abrazado a su cuerpo, lentamente y tranquilo, me voy quedando dormido, porque sé que ella desde donde esté, vigila mi sueño.

***

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10 respuestas a La casa de la colina

  1. alpuymuz dijo:

    Me ha ido el pensamiento, llevado de la lectura, desde un fugado recuerdo en paisaje de romanticismo (misma escena para un melodrama de los clásicos perdidos) hasta una historia que naufragaba, en su compás seguido, en los rayos evidentes de una temporalidad cotidiana, de ahora.
    Me ha gustado el relato, entero; pero si soy libre para el comentario, sin duda me ha encantado el tercio que recrea la evocación del tiempo delpersonaje en su niñez. Tiene pastosidad especial.
    Felicidades, Julia. Gran día, con mi fuerte abrazo. Al

    • junupros dijo:

      Siempre me agrada el buen comentario por los paralelismos de altura con los que me comparas. Ya me gustaría, ya, pero se va haciendo lo que buenamente se puede.
      La escena del niño repeinado, estoy contigo de que es graciosa, pero real de la época. En fin, que muchas gracias y un fuerte abrazo.

      • alpuymuz dijo:

        Siempre me recreo en tus entradas escritas y en tus respuestas a los comentarios; variaciones de mismo arte. Variaciones de garbo cotidiano.
        Julia: mil gracias y abrazos. Gran tarde. :)))

  2. Gaviota dijo:

    Hola querida Julia:
    Hermoso relato que me ha hecho soñar y sentir que el verdadero amor existe.
    Me ha encantado aunque me ha resultado triste el final pero claro la edad no perdona.
    Besotes para los dos
    P. D te escribí

    • junupros dijo:

      La verdad que como siempre voy un poco retrasada, desde que escribí esto tu ya has tomado un follón de decisiones que quizá ni leas la contestación, pero bueno un ratillo siempre habrá para las amigas.
      Me gusta que te haya gustado, siempre levanta el ánimo para seguir, aunque sea de vez en cuando.
      Un besazo.

      • Gaviota dijo:

        Estoy aquí para ti y para mis amigas de corazón como Lehahiah etc.
        Siempre estoy para los que quiero lo demás está demás
        Te he dicho que te conteste alccorreo no sé si te llegó
        Besos guapa

  3. Lehahiah0909 dijo:

    Bueno mejor que terminase de esa manera que no acompañado hasta sus últimos días de una mujer a la cual no quiso y no quería en realidad…¿verdad?….
    Era lo predecible…que ella marchase antes…aunque esas historias no suelen ser reales cuando alguna vez llegan a serlo rozan la magia…y traspasan la barrera de lo material…asi que estoy segura de que aun en diferentes mundos seguirían estando igual de unidos…
    Besos con alas para tí…

    • junupros dijo:

      Te echaba en falta. Me he pasado por tu blog varias veces y…nada. No sabes la alegría que me ha dado volver a sentir tu mirada en mis pequeñas letras.
      Siempre espero tus comentarios, porque van más allá de lo que yo quiero decir y no te falta razón. Me quedo encantada y muy agradecida. Un beso alitas, suave sobre tus blancas alas.

  4. Karmenis dijo:

    Muy bonito, Julia, todos si acaso en nuestra niñez habremos tenido un amor así platónico. Como siempre admiro como recreas esos ambientes de época, siempre quedo admirada en la forma que lo haces. Un abrazo!

    • junupros dijo:

      Y yo de como lo haces tú. Si que es cierto que soy muy observadora y me llaman la atención ciertas cosas que quizá para muchos pasen desapercibidas y si me recreo en ellas, algunas veces es porque me hacen gracia y me dejan perpleja por su sencillez.
      Me gusta mucho quedarme con la esencia de los distintos ambientes: ciudadanos, rurales y averiguar el porqué de los comportamientos.
      Muchas gracias Karmenis, me gusta verte. Un fuerte abrazo. Julia

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