El reloj

Es joven, apenas alcanzará los cuarenta años, va bien vestida: pantalón beige, chaqueta marrón con coderas en ante, unas bailarinas negras y un bolso de mano pequeño, para llevar lo justo. De vez en cuando lo abre y sacando el móvil, observa si tiene llamada. No, no ha habido suerte.

 Lleva la cara arreglada con un maquillaje tenue y un ligero sonrosado en los pómulos para realzarlos. Los ojos profundos y la mirada perdida en un punto lejano, sin fijar, se nota que espera, sin prisas, sentada en un banco desde donde se divisa la entrada del tren y la salida de los viajeros.

De cuando en cuando observa su viejo reloj de cuarzo, grande, el único recuerdo que le quedó de las personas que espera, con un diente de leche colgado de la pulsera como pequeño amuleto. Es lo único que desentona con su atuendo, pero no intenta desprenderse de su” hilo conductor”, le da energía.

Un día le dijeron que se habían ido de viaje en el tren y así día tras día cuando sale el sol, acude al andén de la estación para recibirlos en cuanto lleguen. Quiere ser la primera para darles la sorpresa y pasa horas y horas… De hecho se va cuando anochece, en ese momento, en que las nubes, parece que se cuelgan de la luna y el sol, se pierde guiñando un ojo sonriente por el horizonte, como jugando al escondite.

Ella no recuerda apenas nada de lo que ocurrió, fuego, humo, oscuridad y lo que le dijeron cuándo despertó. Que se va a curar del todo, y que su pareja con el niño, han tenido que salir de viaje y volverán en cualquier momento, están también deseando verla.

Por eso su ilusión, lo que le hace vibrar cada mañana para seguir, es arreglarse lo mejor que puede, y salir a esperarlos. Su médico le ha dicho todo lo que ocurrió y las consecuencias del fatídico accidente, que no quiere ver la realidad y que poco a poco tiene que empezar a aceptarla y que podría mejorar mucho más, si quisiera…

¿Qué sabe el médico? ¿Para qué quiere curarse y encontrarse con la nada?, ella está segura de que vendrán, ¡que nadie la engañe!, que no está enferma, que eso no es un síntoma, que así es capaz de despertarse cada día y tener un objetivo. Lo demás seria rendirse a lo que otros dicen, que nadie la lie.

Por eso sentada en su banco amigo, arreglada, acariciando su reloj, mantiene su gran deseo y se afianza en la tenaz espera. ¡Vendrán no tiene duda…!

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14 respuestas a El reloj

  1. isabelamor dijo:

    Hola Julia
    Muy triste y diloroso tema querida me imagino esa situación y los vellos se me ponen de punta. De ahí lo del diente de leche como amuleto en la pulsera ya lo creo que le pega.
    Feliz fin de semana
    Muchos besos guapa

    • junupros dijo:

      Estos relatillos me surgen cuando tengo algo de ganas y me siento en el ordenador. Unos salen tristes y otros no, pero creo que es como la vida misma.
      Espero que estés teniendo un buen verano, aquí pasado por agua la mayoría de los días. Tengo que irme al sol para ver si me seco.
      Disfruta y un fuerte abrazo.

  2. 76sanfermo dijo:

    Necesariamente tiene que refugiarse en esa ilusión…..Que le queda si no?
    Pobres seres humanos tan frágiles !
    Gracias por este relato , Julia!

    • junupros dijo:

      Chica de Milán, claro que somos frágiles, aunque siempre buscamos algo para que lo malo pase a ser regular y poder seguir mirando hacia adelante.
      Muchas gracias por pasarte por aquí, nos acerca en la distancia. Un gran beso.

      • isabelamor dijo:

        Pues el verano con mucho calor deseando que llegue el 17 de agosto para irme a tu tierra y espero que no llueva.
        Un abrazo grande

  3. Lehahiah0909 dijo:

    ¿Llegará la realidad un día y la arrrollará hacia las vias, como si fuera uno de esos trenes a los que espera hora tras hora?? ¿ es entonces cuando realmente se volverá loca? o es la locura lo que la mantiene viva?….
    Dicen que la vida no nos dá mas sufrimiento de lo que no estamos preparados para soportar pero yo nunca estuve de acuerdo con eso…y por lo que acabo de leerte, tú tampoco..
    Estremecedor relato…ya en el punto del diente de leche…algo me dijo que nada iba bien….
    Un abrazo fuerte con besos alados….

    • junupros dijo:

      Yo creo que tiene una disfunción emocional controlada y que ella misma se engaña para poder seguir adelante con una pequeña ilusión que le da vida. Si fuera más largo el relato, creo que terminaría yendo a buscarlos y dejando este mundo en el que no tiene nada por lo que luchar.
      Cuando ya nada importa ¿para qué seguir? Lo que pasa que algunas determinaciones tienen que ir acompañadas de una gran dosis de valentía. Tanto la de irse como la de quedarse y solemos agarrarnos a algo aunque sea ficticio para sobrevivir y paliar el dolor.
      Un fuerte abrazo alitas de plumas blancas y sedosas.

  4. Karmenis dijo:

    Julia, en breve estaremos esperando un libro, con una grandiosa historia narrada en la única forma tan galante, inspirativa, romántica, intrigante, que nos dejara en total expectativa. Espero algún día leer esa novela. Un abrazo, amiga se que he lanzado un reto. 🙂

    • junupros dijo:

      Y tanto! eres sumamente gentil y te quedo muy agradecida.
      No, no creo que nunca fuera capaz de escribir una novela, no tengo ninguna aspiración en ese sentido, soy una simple aprendiz, hago estos micro relatos y unos quedan mejor que otros y con que te gusten a ti y pierdas un poco de tu tiempo en leerlos, ya quedo de lo mas satisfecha, solo por eso merece la pena.
      Muchísimas gracias Karmenis. Un gran abrazo.

      • Karmenis dijo:

        Tal vez por el momento, quienes escribimos siempre tenemos una inquietud, hay muchas ideas, palabras, imágenes, cosas que aun no se concretan y en un instante algo nos inspira, nos envuelve y comienzan a fluir las palabras. Ahora son pequeños ensayos, pero es la señal que algo grande esta despertando es cuestión de tiempo. Es lo que veo en tus escritos, algún día sera. Un abrazo, amiga y cree en tu talento que lo tienes por mucho. Leerte, nunca es perder el tiempo.

  5. alpuymuz dijo:

    El relato atiende a una historia y todo muestra alto grado de sensibilidad. Pero cuando te parece oportuno, sueles dejar una suerte de firma: la especial y sencilla articulación del discurso y su pulso dosificado -al margen de los materiales aparentemente sencillos y con una condensación de efecto determinante- en un soplo, digo, toma otra vida, otro aire y rumbo, otro matiz natural pero cargado de otra densidad nueva y estremecida. Es fulminante y maravilloso elefecto que obras en la mente y en los sentimientos del lector. Feliz impulso es ese obrar…
    Y eso es lo relevante de cuanto excelente he encontrado hoy, en este jardín en punto pereclitado otoñal que nos has presentado y regalado. Me ha encantadoy te felicito agradecido, especial Julia, querida.
    ¡Un abrazo muy fuerte, Julia! Al.

    • junupros dijo:

      Siempre en tu linea, desmenuzas el relato tan favorablementepara mi, que me gusta y me sorprendo siempre esbozando una sonrisa de agradecimiento.
      La firma? Claro, eso tambien me gusta que se note. Normalmente se persigue un estilo propio. Muchas gracias y un abrazo.

  6. Aquileana dijo:

    Genial relato… Me hizo recordar a la canción de Joan Manuel Serrat “Penélope”.
    Un abrazo, Julia, Aquileana 😀

    • junupros dijo:

      Como me complace verte y que me digas frases tan bonitas… mas.
      Quedo muy agradecida y si, ahora que lo dices el tema va un poco por ahi. No lo habia pensado. Un abrazo grande…

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