Sin salida

Se fue a refugiar a otra ciudad. Buscó y comparó zonas, barrios… Al final se decidió por uno de clase humilde, todos los vecinos se conocían, sabían de sus escasos recursos, tenían asumido su estado precario y cuando es así se aceptan de forma natural muchas y diferentes situaciones. Ella necesitaba sentir calor y allí el frio todavía no se había instalado.

El barrio estaba bastante deteriorado por los años y el olvido de la sociedad. Alquiló un pequeño piso suficiente para ella y su niña. Dos habitaciones, un cuarto de baño elemental y una cocina que en sus tiempos tuvo el alarde de querer parecer “americana”. Era donde comían y descansaban en un viejo sofá de tela floreada.

Tenían lo justo y muchas ilusiones, sobretodo si lograban la tranquilidad ansiada. Solo quería vivir. ¿Qué había hecho? Entrar en un coto privado para ella, en una sociedad que no la aceptaba, de la mano de alguien maravilloso que había dejado de existir. Desde entonces el asedio había sido frontal e insoportable.

Era una mujer joven, de natural elegante. Iba vestida con trajes negros de falda recta y chaquetas entalladas en la cintura que remarcaban de forma natural la redondez de sus caderas; zapatos de tacón negro y un bolso del mismo color con boquilla de carey. Su melena rubia y cuidada, le caía sobre los hombros. Su aspecto era de ser una mujer frágil y a la vez, segura.

Se veía obligada por miedo a ser distante y enigmática, aunque era de natural educada. Fue la novedad del barrio y también el comentario.

Por las mañanas llevaba a su niña al colegio y algunas tardes se las veía jugando en el jardín, compraban , reían… siempre juntas.

Nadie sabía al principio donde trabajaba, ni de que vivían, solo  que a las diez de la noche siempre salía, se oía el tic-tac de sus tacones bajando por las escaleras de madera desgastadas. Se alejaba por la calle hasta que el sonido desaparecía. Sobre las cuatro de la mañana regresaba, metía el llavín en la puerta de su casa y a partir de ese momento: silencio.

Así pasaban los días. Pronto los más próximos supieron que sus ausencias nocturnas eran debidas a que trabajaba en una sala de diversión donde ofrecían diferentes espectáculos entre ellos dos pases de strip-tease. Se transformaba y su trabajo era exquisito.

Una noche, cuando ya se había ido, los vecinos se alertaron porque delante del portal se detuvieron dos coches, uno negro de alta gama y otro que parecía ser de la policía. Entraron en la casa y se llevaron a la niña, alegando abandono de una menor.

Los vecinos arremolinados, decidieron ir a avisarla. Se quedó sorprendida de que hubieran descubierto su secreto y conmovida agradeció la solidaridad con que quisieron socorrerla, aquellos vecinos.

Visitó oficinas, centros, autoridades en la materia. Nada logró con sus escasas fuerzas y menores recursos. Supo que le daban la custodia de la niña a sus abuelos paternos.

Vieron como en soledad, se iba depauperando, como volvía a casa vacilante y algunas veces con compañía poco aconsejable. Líos, gritos, discusiones, llegaron a ser no frecuentes, diarios.

Una noche volvió sola, sus pasos eran firmes y rotundos. En varios días no se volvió a oír ni el menor ruido. Extrañados los vecinos llamaron al casero. Entraron en la casa y se la encontraron tendida en la cama, impecable y eternamente dormida…

No encontró ninguna mano amiga a la que asirse en el naufragio de su vida. Se rindió y prefirió refugiarse para siempre en el jardín de su silencio.

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10 respuestas a Sin salida

  1. Lorena y efe dijo:

    Hermosa historia que por desgracia abundan contribuyen a llevar al final a muchas personas incomprendidas.
    Un saludo 🙂

  2. alpuymuz dijo:

    Bueno… me parece una entrada o escrito suave pero con el acento suficiente como para poder tocar fuerte -al fin incita a sentir un propio- como un clarinazo interior de conciencia en el posible lector. El riguroso final (no consume dos líneas) deja un sello: el agraz paladar de una historia desoladora; parece dictada por un malísimo sino.
    Naturalmente, Julia, me ha gustado. Abrazos…

    • junupros dijo:

      Reconozco que me miras con simpatía al no escatimar piropos y buenas palabras a mi pequeña aportación a la escritura, quedo muy agradecida.
      La historia? bueno algo que puede ocurrir en cualquier lugar o incluso que esté ocurriendo ahora mismo. Es una pequeña llamada a la conciencia de algunas personas que se pudieran dar por aludidas.
      He estado alejada unos días por lo que no había visto el comentario de ahí la tardanza en su recepción, perdón!
      Un abrazo y buena noche.

      • alpuymuz dijo:

        A estas alturas, lo mayor que queda es la simpatía y el genuino gusto que nos tenemos. No pasa nada. Todo está en su magnífica ubicación de afecto y admiración insustituible. Ya conoces de mis aventuras sin tregua y muy ocupadas de mi trabajo.Julia un gran abrazo. Nos veremos por aquí.Al

  3. Karmenis dijo:

    Me agrada la temática del escrito pues enmarca una realidad social cada vez mas acentuada; cuantas historias no conoceremos. Triste por demás cuando ante la desesperanza las personas toman tal determinación; hay que saber construirse ante la adversidad y confiar en nuestra capacidad para superar las dificultades. Un abrazo,

    • junupros dijo:

      Cuánto tiempo Karmenis!!!! la verdad es que yo he estado alejada unos días de este mundo y ahora pienso retomarlo de nuevo. Es que ya se ha metido el invierno de lleno y te mantienes más en casa.
      Me hace ilusión siempre tus comentarios porque suelen ser muy certeros. yo te lo agradezco de verdad el que tengas la consideración de leerme 🙂 Un abrazo.

      • Karmenis dijo:

        Julia, cuando la escritura y la lectura son parte de tu mundo y tiene tanto sentido para la vida de uno antes tantas cosas tan vanas; siempre se saca tiempo porque lo bueno se aprecia y se disfruta. A parte que es un espacio donde compartimos ideas y aunque no nos conozcamos personalmente con el tiempo aprendes apreciar a quienes sienten este gusto por leer y escribir. Siempre he encontrado en tus escritos una frescura y forma tan sutil de llegar que a mi me gustado mucho. Por el momento estoy alejada, pues mi entorno exterior no el interior anda en revolución y no me permite sacar ese gran tiempo y espacio de silencio y sosiego que me ayudan a sacar las cosas del alma. Un abrazo, gracias por ser parte de este mundo. 🙂

  4. elalmaalviento dijo:

    Buenos días querida Julia:
    Hermoso post me había perdido y sin saber proqué.
    La verdad, que vivimos en una sociedad hipócrita y malvada a veces no sabemos distinguir el bien del mal.
    Triste final espero que tu protagonista recupere a su hija, es una buena madre y es lo que importa.
    Se te echa mucho de menos.
    Besos y abrazos sin alas.

    • junupros dijo:

      Hoy entro al ordenador después de infinidad de tiempo y veo un comentario tuyo que me llena de alegría.
      Hace tiempo que no entro por aquí pero ya llevo días con el gusanillo de la vuelta. Pronto podrás leerme de nuevo, por lo que te doy las gracias. Un beso.

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