Realidad superando a la ficción.

Nos habían convocado a todo el grupo para reunirnos en el aeropuerto, y allí tomar el avión que nos llevaría hasta el destino. Íbamos doce personas de distintas profesiones, y algunos con ninguna específica, coincidíamos todos en querer realizar una labor humanitaria en un campamento en el norte de Nigeria.

Se pedía un mínimo de estancia de un mes, pero podías quedarte más, si disponías de tiempo suficiente. La verdad es que era duro al principio, pero una vez que olvidabas tu mundo y te integrabas en aquella vida, era excitante. Todo te parecía poco, querías ayudar y ayudar, porque veías fruto y sobretodo, miradas de agradecimiento sin palabras, que son las que más hondo llegan.

Una vez que llegamos sin novedad al punto de destino, nos estaba esperando “un enviado”. Nos trasladó en camionetas hasta el lugar que iba a ser nuestro hogar. Era un sitio acogedor, alegre, se respiraba esperanza, y ¿por qué no decirlo? a mí mucha inquietud. Era todo tan distinto…Había una especie de barracones, con habitaciones dobles, acondicionadas higiénicamente. Teníamos todo lo imprescindible.

Nos fuimos acomodando, según íbamos entrando y mi compañera me pareció estupenda, no debía de llegar a los treinta años y era de muy buena presencia y aptitudes, sólo que era muy callada y estaba rodeada por un halo de tristeza que no podía disimular ni cuando sonreía. Respeté su silencio hasta que ella quiso.

El trabajo era intenso, por las mañanas venían de los poblados cercanos, niños para la escuela; enfermos, que se atendían en el centro médico; otros, para hacerse curas de heridas en la enfermería, había clases prácticas de desenvolvimiento en la vida cotidiana, como la higiene, la nutrición, la alimentación…etc. La labor era impresionante, se programaba minuciosamente en reuniones previas, y se nos adjudicaba el día anterior, aunque también teníamos tiempo para convivir con nuestros compañeros.

Una tarde, cuando se dio por terminada la labor del día, mi compañera de habitación y yo, nos sentamos a descansar a la sombra de un árbol, integrándonos con el paisaje; empezamos a hablar del tiempo que nos íbamos a quedar en el campamento, y me sorprendió cuando ella me dijo, que su idea era poder estar allí dos o tres años, ¿tanto? ¡Sí, o quizá más! tenía que renacer, olvidarse y borrar toda su vida anterior.

Noté que quería hablar y dejé en silencio que se explayara.  Podía explicarte, me dijo, y lo voy a hacer, porque no he abierto mi corazón a nadie. No he tenido desahogo, ni he compartido mi pena. Sola he llorado, y sola he huido buscando encontrar un poco de sosiego, paz y olvido. Veo en un sitio como éste, que lo mío, casi carece de importancia, por eso quizá quiera hablar, además intuyo, que tú vas a entender mi tristeza, y me gustaría que fueras notando como se curan las heridas de mi alma.

Con la vista perdida en el color dorado de la puesta de sol, cada vez denso, con la entrada de la noche, empezó a relatar muy suavemente el trocito de su historia:  “Estudié en la facultad de derecho, y salía con un grupo de compañeros que compartíamos estudios, ilusiones, ocio y diversión, pero uno de ellos, Javier, pronto empezó a destacar en mi vida más que el resto y yo en la vida de él, por lo que la relación se fue afianzando. Hacíamos planes de futuro.

En casa hablaba de Javier con mis padres, de  la idea de convivir juntos, incluso de más adelante formar una familia. Aún no le conocían, y una tarde subimos juntos hasta casa, quería presentárselo. La conversación fue distendida, aunque noté algo raro en el ambiente. ¡Noooo…, algo no iba!, pero no le quise dar importancia a esa voz, que algunas veces te habla en tu interior, y que como algo temes, enseguida tachas y pasas, para distraerte, a otra cosa. Enseguida salimos a pasear.

Cuando llegué por la noche, mi padre me esperaba. Me extrañó, pues tenía costumbre de acostarse pronto. Me dijo “siéntate, tenemos que hablar”. Empezó a relatarme parte de su vida, de sus debilidades, de sus caídas…y de cómo poco antes de nacer ella, había tenido una relación clandestina con una amiga de la juventud, casada. Pronto se dieron cuenta que su comportamiento había sido erróneo, impropio y  finalizó totalmente. Nunca lo había comentado con nadie y siempre había sentido culpabilidad. Era su gran secreto, y sabía que había tenido consecuencias. Quería decirle, que su relación con Javier debía terminar, porque eran hermanos… Javier era su hijo.

Nos abrazamos, juntos lloramos. Mi padre, no sabía como consolarme e incluso yo a él, viendo su desolación. Mi castillo de cristal se había hecho añicos. Toda mi vida era un escombro. Se me agolparon todos los sentimientos a la vez, desde odio hasta amor en todas sus gamas y después de unos días, sin más explicaciones, decidí huir”

Ahí, dio por terminado su relato, dejamos una pausa de un denso silencio. La tarde era calurosa, pero sentí un enorme frío. No hablamos nada más, en aquella interminable noche.

Al día siguiente, cuando nos saludamos, me dirigió una mirada de complicidad con una sonrisa de alivio, menos triste, me alegré de poder compartir con ella el peso de su carga y su secreto.

Y nos pusimos a trabajar…

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13 respuestas a Realidad superando a la ficción.

  1. alpuymuz dijo:

    Caramba, ¡que cosas, verdad? Son esas que se suelen llamar “de la vida”, de la vida que se adorna y se destiñe, que se entrevera y nutre de toda circunstancia…
    Parece un asunto casi usual o cotidiano, dramático, pero lo llano del relato lo ha dejado casi en plácido. Tiene su acomodo, queda bien.
    Buen día, y un apretado saludo, Julia.

    • junupros dijo:

      Una vez aflojada del apretado saludo, paso a darte las gracias por tu comentario , que como siempre me resulta muy placentero. ¿El relato? bueno, si que es un poco dramático, aunque deja una puerta abierta a la esperanza. Graciñas, un bico.

      • alpuymuz dijo:

        Esa puerta siempre tiene su haber saludable y creo que importa. Los cometarios, otra cuestión, van tal los siento y siempre en la voz que puedo de reconocer trabajo y alma.
        Julia, mis bicos…

  2. lagaviotaconamor dijo:

    Querida Julia, esto no acabado como ha empezado eh? tienes una gran imaginación para los relatos, de ayuda humanitaria y esa compañera tan triste a tu lado…hermosa historia de dos grandes mujeres solidarías, me has recordado a mi hija, nunca te he dicho que ella pertenece a la fundación de Vicente Ferrer verdad? viajó a India y dos veces al Sahara. Bueno que iba del tema, luego dicen que la sangre llama, yo creo que no verdad? al menos no siempre.
    Has tardado en escribir pero ha valido la pena
    Un abrazo guapa
    Muchos besos también para los dos

    • junupros dijo:

      No, no sabía que tenías una hija haciendo esa labor tan buena de entrega a los demás, siempre añoré yo una cosa así, bueno a lo largo de la vida, siempre se añoran muchas cosas que no puedes hacer realidad. ¡Ríete…! pero otra asignatura pendiente sería verme en un escenario representando algo ¡qué gozada! o cantando y saliendo a toda prisa para evitar la “tomatada”…
      Me alegra que te haya gustado, son cosas que pasan. Un beso.

      • lagaviotaconamor dijo:

        Pues si mi hija es un ángel se llama Sara y es demasiado buena para esta vida sin duda le van a dar palos a diestro y siniestro, en fin en cuanto a cantar y por qué te habrían de tirar tomates? si lo haces igual que escribes lo harás muy bien, adelante pues venga ánimo

  3. 76sanfermo dijo:

    Tu”cuento” me ha gustado mucho….
    Tu escritura ,tan espontánea y placentera aun en lo dramático , me conquisto’ por completo!

  4. Lehahiah0909 dijo:

    Huir…..
    Huir de uno mismo para abandonar lo que se vivió lo que se sintió para que no duela para que no vuelva….
    No se si es la mejor solución….ni tan siquiera si así lo superará …pero si es cierto que la lejanía ayudará a olvidar por lo menos en presencia….
    Cuando los sentimientos son intensos…es dificil hacer que nuestra cabeza argumente todas las razones sobre el corazón….pero hay situaciones que….sin entender nada se tiene que obligar a que deje de seguir alimentandose de ese amor….pero hacerlo desaparecer …puede ser que jamás lo consiga…
    Introduces matices en tus historias que hacen que siempre sean muy diferentes, muy distintas…
    amores imposibles pero no por ello menos intensos…¡¡pena de universo que equivocó sus caminos….
    Un abrazo con muchos besos con alas para ti….

    • junupros dijo:

      Tienes razón, la protagonista no lo olvidó, pero si, palió un poco el golpe de verse con su madre y no poderle dar explicaciones, no poder descubrir la verdad.
      ¿Cómo le explicaba a su amor que tenían el mismo padre? Prefirió, quizá por cobardía, dejar pasar la tormenta y esperar un tiempo más favorable.
      Puedo decirte, que no rehízo su vida con nadie, solo con su labor profesional.
      Como siempre alitas, muy buen comentario, me encanta leer lo que tú has entendido.
      Besos para que los recojas con tus alas. Julia

  5. Carmen Enid dijo:

    Muy bueno el escrito y son cosas que pasan de verdad. Por cierto que hay una canción y habla de igual situación; la versión del dilema se resuelve cuando la mama le dice a su hija: “casate con confianza que no es tu hermano na, cásate que Danilo, tampoco es tu papa” Ay que de lios, la gente y sus secretos. Saludos, Julia, me gusta mucho las cosas que escribes.

    • junupros dijo:

      Eso es un caso real. Yo conocí a la chica, a él no, pero lo pasó bastante mal por la desagradable sorpresa. Tuvo que rehacer toda su vida. Volver a planteársela y eso es difícil. Un beso Carmen.

      • Carmen Enid dijo:

        Es una muestra que secretos asi no se pueden esconder; muy triste para la chica, me imagino el impacto emocional.

        Tengas un bonito dia, Julia.

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