Sacha

Siempre me había gustado tener una casita en el campo, quizá sea porque como vivo todo el año en el mar, añoraba ver montes, campos plantados, fragas, soutos, ríos y sobre todo un refugio, dónde si quieres no ves a nadie, nadie te localiza; desconectas el móvil y ya está, no estoy, me he perdido. Eso es una gozada.

Encontramos una casa “al gusto” y así me cumplieron mi sueño. Llevábamos poquitos días en la nueva adquisición y fuimos a comprar a un pueblo cercano, paseando encontramos a una señora que vendía cuatros perros, me ofreció una perrita. Era pequeñita, cachorro, de dos meses escasos, un cruce de varias razas, y…”se quedó conmigo”. Era de pelo rubillo y el pecho blanco, tan suave, que se resbalaba la mano al acariciarla, tenía un rabo frondoso. La cogí en mis brazos y apretada contra mi pecho, me la llevé para casa. Ya nunca se separó de mí. Desde el primer día lo que más la carecterizó fue su bondad. Era una perra bondadosa, obediente y muy risueña.

Le pusimos de nombre Sacha, porque todo el día estaba escarbando en la tierra. Sachar en gallego es cava,r y ella eso se lo tomaba muy en serio. Después nos traía los trofeos que encontraba debajo de la tierra como topos, ratoncillos. Toda ufana me los ponía a los pies, con los consiguientes gritos que daba yo al verlos. Estoy segura que ella se reía, porque salía dando saltos, ladrando contenta y encantada.

Desde que empezó a formar parte de la familia, me seguía por la casa, por la calle, por el campo. Siempre estaba pegada a mí. Yo era su ama, ella lo decidió así; siempre estaba pendiente de mis palabras, de mis órdenes, sólo quería complacerme y tenerme contenta. Le decía “sachita”, venía corriendo, dejando todo lo que fuera, mirando con aquellos ojiños bondadosos, que pedían caricias. No podía menos que achucharla con fuerza. Excepto cuando veía la bañera… ¡ah, eso no ! debía de pensar, y ponía cara de circunstancias, pero se dejaba hacer de todo con resignación.

¡Qué guapa! le decía mientras se secaba. Me lamía las manos en justa correspondencia y cuando estaba totalmente seca, salía corriendo a mostrar su belleza al resto de la familia.

No se dejaba ni oler por ningún perro. Hacía mucha gracia cuando alguno la veía de lejos; se sentaba en el suelo con el morro entre las patas delanteras y la esperaba barriendo el suelo con el rabo en señal de contento. Ella pasaba y ni mirarlo, me miraba a mí como diciendo ¿qué se habrá creído ese tonto? y seguía su camino dándose importancia. Gustaba mucho al sexo opuesto, sobre todo a los perros grandes, ella era una chispa, pero muy atractiva… Según el veterinario la tratábamos de tal forma que se sentía humana. Veía la TV muy seriecilla sentada en el sofá, nos despertaba por la mañana, nos avisaba de posibles visitantes, y un sinfín de cosas más, todo lo que hacía era bueno, nunca hizo nada que nos pudiera molestar. ¿ Qué puedo decir yo? Era mi perra.

Estuvimos juntas dieciseis años. Sufrimos una operación y la tuve que dar de comer con una geringuilla durante unos días, curarle la herida, era tan mía, que estábamos compenetradas. ¡ven que te curo! y se ponía en posición para facilitarme el que la cogiera en brazos y la curara. ¿Vamos a dormir! y salía corriendo hasta su cesta y yo allí  tapándola le decía: adiós Sachita hasta mañana.

Un día hace por ahora un año, amaneció enferma y se me fué. Lloré tanto… no la puedo olvidar, cada perrina que veo, me la recuerda. Todos los días cuando entro en casa, espero que venga a recibirme y salte a mi alrededor, demostrándome su alegría. En mi casa del campo, cuando bajo del dormitorio por la mañana la busco en vano, porque la tengo prendida en mi corazón y en mi recuerdo. No se ha ido, siempre estará ahí.

 No quiero a ningún otro perro que la sustituya. Ella era única, y lo seguirá siendo, será siempre: SACHITA, ¡MI REINA!.

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5 respuestas a Sacha

  1. brujjilla dijo:

    Cuando iba a mitad de texto ya imagine lo que ibas a contar por lo tanto no termine de leerlo
    Mi Bruja y mi Niebla son lo mejor que me ha pasado en esta vida. (Ya ando llorando de la emoción)
    Nadie me ha querido jamás como lo hacen ellas. Nadie me respesta ni me valora tanto como elllas.
    Duermen conmigo aunque pesan 58 kilos cada una, les puse un colchon junto al mio.
    Nadie me acompaño tanto y nunca nadie me robo a diario una sonrisa.
    Solo ellas.
    Son lo que más amo en esta vida.
    Espero que te llegué todo mi sentimiento con estas palabras. Las lágrimas ya corren por mis mejillas.

    • junupros dijo:

      Me llega tu sentimiento emocionado, sentido y cercano. No sabes lo que te lo agradezco. A mi también me caían las lágrimas mientras lo escribía. Te veo una persona muy auténtica, ya no quedan muchas. Enhorabuena.
      Sacha, me dió todo a cambio de nada, con estar a mi lado, ya era feliz. Cuando pasaba un poco de tiempo sin verme, me saludaba como si hubiera pasado una eternidad. Me echaba mucho en falta y sí, siempre me hacía sonreir. Te entiendo perfectamente.
      Tu Niebla y tu Bruja son preciosas, me encanta verlas cuando nadan. Están muy cuidadas y son jóvenes ¿no?. Disfrútalas como hasta ahora. Un abrazo

      • brujjilla dijo:

        Ya tienen 7 añitos y displasia de cadera, y codo, por eso las llevo a nadar siempre que puedo. Porque en el agua no pesan y es lo mejor para ellas. 😀
        Te dejo que me pongo sensible otra vez
        Un abrazo

  2. alpuymuz dijo:

    Ya sabes,J.P., que la conocí, a Sachita, ¡vaya si la conocí!, y en su ser de terremoto bueno, en la conformidad de su periclitación ejemplar. Era, como los más de su especie, fiel en ciego y estable entregada. Mil cosas me quedan sain decir, porque era especial; otras mil de tu compostura y amor hacia tan noble animal. Un todo contigo, casi un igual pensar. Tú la jefe, y ella a tu silbo y mandato que era -eso parecía- su deseo. Era guapa, muy guapa, y genial más.
    Ya pasó todo, has hablado y has quedado como debe ser: en seda y conforme. Me alegro.
    Yo de mis hermnos perros (San Francisco y su decir viene aquí bien) he aprendido tanto como de mis maestros mejores y más recordados, porque con la suavidad del agua mansa en su conducta y contacto, pero en directo, sin disimulo y completamente a fondo, así me han regalado, tan calladamente como debe ser.
    Estoy, lo sabes, en ese tu recuerdo ejemplar, con tu recuerdo sin pasar página. Y con tus afecos. J.: Con mi abrazo especial… que tengas …¡ay! un buen día, ¿vale?.

  3. junupros dijo:

    Vas poñer faciana de ledicia con estas palabras. Sei polos teus comentarios, que che gosta moito falar o galego. ¿Dinche un pouquiño de felicidade? Pois amosa un sorriso e dalle un bico as cadeliñas. Adeus.

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