También olvidada

Acababan de inaugurarla las autoridades provinciales, estaba en un pueblecito castellano importante aunque lejano, y lucia en lo alto del otero como una sultana engalanada. Era una preciosa estación de tren.

No,  no era como otras, ésta había sido construida con gusto, con diseño. En un extremo tenía un gran balcón y en el otro una inmensa galería acristalada; en medio cuatro ventanas con flores y terminaba el tejado como con tres capiteles, los de los extremos más altos y el del centro suavemente reducido.

En la planta baja estaban las oficinas: la del jefe de la estación, el vestíbulo, donde esperaban pacientemente los viajeros la llegada y la oficina de comunicaciones y despacho de billetes. Se abría la taquilla cuando estaba próximo a llegar el tren y el movimiento era continuo de personas que entraban y salían.

Paraba en la estación el tiempo establecido y salía el jefe con su gorra roja con galones dorados, su traje de uniforme azul marino y su banderín rojo debajo del brazo. Se acercaba hasta la cabecera de la máquina, allí daba las instrucciones al maquinista y levantando el banderín sin desplegar en posición vertical, tocaba un silbato dándole la salida, y el tren, empezaba a avanzar deslizándose suavemente como si las vías fueran de terciopelo. Los viajeros la miraban desde las ventanillas al pasar y ella ufana se dejaba ver con mucho gusto. Qué importante era y qué importante se sentía.

Así estuvo décadas, prestando su servicio, pero vinieron las nuevas técnicas, los nuevos avances, las nuevas vías, los nuevos trenes, esos de alta velocidad, los que vuelan y la hermosa estación se ha quedado obsoleta.

Han tapiado sus ventanas y sus puertas, aunque mantiene su dignidad y sigue estando perfecta. No se explica el porqué de ese desprecio cuando ha servido tanto. La casa, las oficinas, están deshabitadas, los teléfonos ya no suenan y los trenes pasan a tanta velocidad que ni reparan en ella. Ya no tiene ni el letrero con su nombre…

Algún viajero melancólico con recuerdos del pasado, se coloca en una ventanilla para verla al pasar… pero es inútil, es todo tan rápido que solo le da tiempo de apreciar su silueta.

Abandonada, un día, otro día y todos los días, en soledad, revive aquel tiempo que huyó y que algunas veces vuelve con otras formas, pero para ella, ya no es lo mismo, y se oyen en el silencio de la noche, confundiéndose con el viento, los lamentos y suspiros resignados de la vieja estación del tren…

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12 respuestas a También olvidada

  1. Karmenis dijo:

    Verdaderamente especial esas gratas imágenes de antaño, aun recuerdo la casa vieja de dos niveles con balcón alrededor, hecha en tablas de madera, techo en cuatro aguas en zinc, vieja y abandonada. Estaba detrás de la escuela, cursaba el segundo grado, no sabes las de veces que quise cruzar y poder verla de cerca y entrara ver que cosa habían. Asumo que si para aquel tiempo estaba en ese nivel de deterioro, era una construcción de 1930-1940. Hace un tiempo pasando por el mismo lugar veo que hicieron una casa nueva en el mismo espacio de la anterior. Si me hubiera tocado, la habría mandado a remodelar con la misma apariencia tan galante que debió tener en esa época. Como siempre tus escritos me hace soñar. Un abrazo, estaba en espera de tus relatos, sabes que me encantan. 🙂

    • junupros dijo:

      Me resulta precioso que mis pequeños escritos te hagan recordar retazos de tu vida y los aflores para poder volverlos a paladear. Eres fantástica y te lo agradezco, no sabes cuanto.
      Ahora llevaba un tiempecillo sin escribir, he estado en otras cosas y me daba pereza sentarme en el ordenador, pero ahora, una vez relajada con el descanso del verano, ya no te haré esperar tanto.

      Muchísimas gracias Carmen y un fuerte abrazo. Julia

  2. 76sanfermo dijo:

    Como siempre tu estilo es precioso. Une realidad y tradición con ese toque de elegancia que nunca falta ….
    Un abrazo de Milán !

    • junupros dijo:

      Ains!!! qué cosas tan bonitas me dices. Me dejas pestañeando un buen rato con cara de satisfacción. Eres estupenda.
      Un fuerte abrazo desde La Coruña. ¿Conoces esta ciudad? Pues nunca es tarde para acercarte por aquí.

  3. alpuymuz dijo:

    El adverbio, como un redoble que acentúa, magnifica y prolonga el olvido que tratas… Los olvidos, las dejaciones, aunque en cosas materiales -y esta no deja de ser significante- dejan trazo leve de melanolía, de tristeza. El cuadro de las estaciones y del tren, de aquellas máquinas tan figurativas, nos quedan como un recuerdo envuelto en silbos y humos concretos… Y es que viven en muchos corazones.
    Un gran tema, una exposición bien dibujada para tocar almas con años y ojos con estampas de visión y de huella. Las vías, signo de llamada, las has prolongado hasta formar un raro efecto de fusión en el horizonte…. ¡ay! Gracias, excelente.
    Gran día. Julia. Un muy fuerte abrazo.
    Julia, me ha encantado. Un fuerte abrazo

    • junupros dijo:

      Casi me gusta más lo que me dices, que lo que yo he escrito, será que lo dices bien.
      Y en cuanto al escrito, es que de verdad, produce una tristeza infinita viajar en tren y pasar por infinidad de estaciones que las ves de forma fugaz, porque ya no tienen vida, no sirven para nada. Creo que habrá conductores jóvenes que ni sabrán que han existido.
      Con la cantidad de sentimientos que todavía tienen que pulular por esos andenes: despedidas, llegadas, ilusiones…
      Me alegra que te haya gustado. Un beso.

      • alpuymuz dijo:

        Protesto, cortesmente, pero con firmeza, el contenido de tu primer párrafo.:) 🙂

        El tren, las estaciones… cauces de vida, altos de concurrencia, acaso – le trasladaremos esa virtud imposible- sabedores de inmensas vivencias de innumerables personas, pasadas por los acordes más maravillosos, por los arpegios más rotos. Si ellas hablaran, oh, si ellas pudieran hablar.
        Me entanta que tú escribieras sobre ellas con tan fina elegancia..
        Te deseo un admirable día.
        Julia: os meus agarimosas bicos.

  4. Carmen dijo:

    Estaba algo retirada por la salud y no había visto este post.
    Mañana vuelvo a leerte voy a cenar.
    Un abrazo Julia.

  5. Carmen dijo:

    Querida Julia:
    Siempre te digo lo mismo describes también las cosas que yo las veo y me situo en el andén de esa bella estación de tren y veo ese balón con los cristales y las plantas que entrañable y bonito me resulta y que recuerdos también.
    Feliz domingo guapa.

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